Trump, contra todo y contra todos

El pasado 20 de enero Donald Trump asumió el poder presidencial en el vecino país de los Estados Unidos de América. Su gobierno anterior, su campaña política y en general, su forma de moverse frente a los medios ha sido presentándose agresivo, su modus operandi es siempre la amenaza, no el acuerdo, la imposición, Siempre la imposición, no el diálogo. Desde la campaña anterior, pasando por su gobierno, del 2017 al 2021, fuimos testigos de cómo su discurso siempre era presentado con el afán de mostrar una actitud dominante frente a los otros países, especialmente con el nuestro, con el cual, por el hecho de compartir frontera nos vemos, una y otra vez, en situaciones comprometidas.

Las amenazas que ha lanzado van en todas las direcciones, contra todos los países, mostrando como directriz una evidente ventaja para los Estados Unidos. Sabemos que esta es su estrategia favorita para hacerse oír ante la gente que lo sigue (los obreros, conservadores, y en menor número, quienes han conseguido su estancia legal en ese país, procedentes de todos lados). Si hacemos memoria, la amenaza principal en contra de nuestro país era la construcción del muro fronterizo y las deportaciones masivas. Aunque sí hubo construcción del muro, no se concluyó, no llegó a cubrir la totalidad de la frontera; y las deportaciones, por otro lado, no fueron mayores que las que se llevaron a cabo en el periodo de Barak Obama.

Actualmente, Trump asciende al poder fiel a sus promesas de campaña acerca de las deportaciones, sanciones económicas y de otros tipos para los países que no cooperen con sus políticas; además, entre sus planes se ocupa de acciones a todas luces intervencionistas, como recuperar el control del Canal de Panamá, invadir nuestro país para combatir a los cárteles de las drogas y también cambiarle el nombre al Golfo de México, entre otras.

Ante varias de estas amenazas ha habido reacciones y respuestas, obviamente negativas, dado el carácter tajante y autoritario de las declaraciones, pues como se mencionó al principio de esta nota, no se habla de negociaciones, de cooperación entre los países, de establecer acuerdos, etc.
En el caso de nuestro país, la mandataria ha hablado abiertamente de la soberanía mexicana y de la postura que la investidura presidencial le exige. Ha declarado que está dispuesta a negociar en términos de igualdad, pero nunca de adoptar como mandato las solicitudes y ordenanzas que provengan del país vecino, como sí sucedía anteriormente, en el periodo Neoliberal, con los Presidentes de ese entonces.

Es prudente esperar a que los tiempos se cumplan, pero también es bueno que se fijen posturas ante tal discurso, para lo cual se han se han reforzado acciones para brindar atención y asistencia,así como asesoría legal a quienes se encuentren en la situación de ser deportados; además se ha puesto en marcha el programa para recibir a nuestros compatriotas que atraviesen dicha situación, como el programa 3×1 para Migrantes.
En suma, debemos estar atentos a lo que se viene, pero también tenemos la certeza de que la presidenta Claudia Sheinbaum está trabajando en favor de nuestro país y de su gente.

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