Voces de migrantes

“Somos una familia numerosa, originaria del municipio de Tarímbaro, Michoacán. Desde los años cuarenta del siglo pasado, muchos de nuestros integrantes viajaron como braceros a USA y actualmente un gran número de familares residen o viajan a trabajar a ese país, contribuyendo a la economía tanto de Estados Unidos como de México; sin embargo, a pesar de que siempre hay presiones y difIcultades para los migrantes, bajo cualquier modalidad migratoria, es en este nuevo gobierno republicano encabezado por Donald Trump que se ha desatado una campaña de psicosis, de acoso, de amenazas, y deportaciones que escalan día con día, por esa razón nuestra familia se une a la protesta colectiva internacional para exigir el respeto a la clase trabajadora migrante que, demostrada y sobradamente, ha contribuido desde hace muchas décadas, y sobre todo actualmente, al desarrollo y crecimiento general de nuestras naciones” Familia Bazán.

“Inmigrante orgullosamente Michoacano, recién retornado de los Estados Unidos de América. Mi opinión sobre las políticas de Trump, es que más allá de sus ataques a la población migrante, por fortuna, hay leyes que fueron creadas para defender a las personas en ese gran país fundado, justamente, a partir de migrantes, donde sus derechos son protegidos por un sistema judicial que se respeta; existen jueces que con determinación pueden echar abajo estas aberraciones contra los derechos humanos y civiles. Sinceramente, creo que debemos ocuparnos más en lo que debemos emprender, sin depender de otras naciones, luchar por nuestra soberanía y estar unidos, para que los actos que emprenda el presidente Trump no repercutan en nuestro desarrollo como país” Raúl Mendoza Campos.

“Como ciudadana americana por derecho, es triste saber que el representante de un país con tanto poder quiera quitar la nacionalidad americana solo por ser hijos de padres indocumentados. Parece que se le olvidó al presidente que sus padres tu-vieron que migrar y gracias a eso él es ciudadano americano. Más allá de las nacionali-dades, somos seres humanos; ojalá este odio y racismo estadounidense no existiera” Diana Anel Gómez Arreola.

“Mi viaje de dos meses por Estados Unidos fue un encuentro revelador con la verdadera esencia de la migración. Portland, Oregón, me recibió con un mosaico de historias de paisanos michoacanos, algunos ciudadanos americanos, otros indocumentados, pero todos unidos p or un sueño común. La pasión con la que trabajaban mis compatriotas era inspiradora. En cada construcción, restaurante y campo agrícola, sus manos narraban historias de sacriflcio y esperanza. Su resistencia era un lenguaje universal que trascendía cualquier frontera. Durante las fiestas navideñas en Bakersfield, California, la realidad migratoria me golpeó con brutalidad. Un día, las patrullas fronterizas invadieron la ciudad, deteniendo a más de cien personas. Vi cómo mis paisanos eran tendidos en el suelo, tratados como criminales por el simple hecho de buscar una vida mejor. La ciudad quedó en silencio.Tiendas cerradas, calles vacías, un fantasma económico recorriendo cada rincón. Comprendí entonces que estos migrantes no eran una carga, sino el corazón mismo de la economía local. Aunque mi visa me protegía, el miedo era palpable. Entendí que la migración no es un problema, es una historia humana de valor, esperanza y familias que cruzan fronteras p or sup ervivencia. Para Michoacán y México, las fronteras son solo líneas imaginarias. Nuestra verdadera patria está en el corazón de quienes luchan, sueñan y nunca se rinden” Miguel Anguiano.

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