Nuevamente el Presidente Trump aplaza un mes la aplicación de los aranceles del 25% para México con los que amenazó desde el inicio de año dentro de su consigna de “Hacer grande a Estados Unidos otra vez”; pero, la misma ya está dando tumbos tanto por las resistencias de actores poderosos dentro de su país, como por la imposibilidad de disciplinar al resto del mundo como pretende con la próxima aplicación de los llamados aranceles recíprocos.
De por sí hablar de aranceles resulta anacrónico en un mundo globalizado de circuitos productivos y comerciales estrechamente vinculados y se deja ver que los usa como arma de negociación porque advierte que no son permanentes, sino que se irán adecuando en cada caso según se comporte la relación con cada país.
Lo cierto es que EEUU se encuentra en una profunda crisis económica y social marcada por su inmensa deuda, sus déficits fiscales y comerciales y el claro rezago frente a su principal competidor, China, en ramas e indicadores tan importantes como la tecnología y la penetración financiera y comercial en amplias zonas del mundo; todo ello, acompañado de una persistente violencia de esa sociedad armada sin límite y el grave problema de las adicciones con Fentanilo y toda clase de drogas legales e ilegales.
En su modelo económico, Trump y su equipo parten de corregir el error estratégico de mantener una economía de guerra que privilegió por décadas la rama armamentista y los persistentes conflictos armados en oriente medio y Asia; de ahí que está empeñado en terminar con la guerra de Ucrania, sin iniciar otras parecidas e incluso distanciarse de la OTAN cuyo fin es precisamente privilegiar la economía de guerra en un enfrentamiento armado con Rusia.
La crisis de EEUU evidencia la crisis del modelo neoliberal así como la crisis del sistema capitalista marcada por el estancamiento crónico de las economías de los países del llamado Grupo de los 7 y dado el acelerado e irreversible cambio climático y la depredación del medio ambiente, se trata también de una crisis civilizatoria que no tiene solución al promover el consumo capitalista de 8,000 millones de personas para que vivan como en los países ricos.
En tal escenario, las desesperadas y erráticas medidas económicas del actual Presidente de EEUU pueden dañar el avance del Plan México con el que Claudia Sheinbaum, Presidenta de México, dirige la construcción del segundo piso de la 4T.
Los diversos anuncios de aranceles contra la economía mexicana han afectado la estabilidad de nuestra moneda y el impacto puede ser más nocivo.
Por lo anterior y sin importar el grado de acuerdo que se logre en las actuales negociaciones entre México y EEUU, ha quedado demostrado que el Tratado firmado entre ambos países y Canadá, no es firme y tiene un rumbo incierto por lo que México habrá de explorar y establecer vínculos comerciales más estables y mutuamente beneficiosos con otros países aprovechando que ha firmado tratados de libre comercio con medio centenar de ellos.
Sin dudarlo, la fortaleza de nuestra economía y el respaldo histórico que tiene nuestra Presidenta le dan un amplio margen de maniobra para avanzar en las negociaciones con EEUU y al mismo tiempo, para construir un escenario de vínculos comerciales mundiales que den viabilidad al Plan México como instrumento de desarrollo, progreso y justicia social.
Al celebrar el Día Internacional de la Mujer, nos felicitamos por tener a una de ellas al frente de México, quien se ha convertido en todo un ícono mundial sobre cómo se gobierna con el pueblo y para el pueblo.