La trascendencia de la Reforma Judicial: los casos de todos los días

No puede dudarse que a la gran mayoría de personas, abogados y abogadas que nos ha correspondido enfrentarnos a la burocracia, parsimonia e indiferencia de jueces y juezas que imparten justicia, pero sobre todo reparten injusticias en el Poder Judicial, nos ha parecido que uno de los efectos positivos de la elección popular de las personas juzgadoras es el que se refiere a la visibilización del sufrimiento y de ese sentimiento de desamparo que embarga a miles de víctimas directas e indirectas de diversos delitos y violencias que han visto truncados sus proyectos de vida, perdido su dignidad, su patrimonio, su salud, su vida.

Y buscan, mediante la intervención del órgano jurisdiccional, el resarcimiento de sus derechos humanos que les permita seguir adelante, por lo cual dependen de una resolución justa y equitativa que les permita tener esperanza, esa que ha sido menospreciada en un sin número de veces por quienes tendrían y tienen que atender con la misma diligencia que prestan a los asuntos que les representan ganancias, no siempre lícitas y mucho menos éticas, aquellos casos que son “de todos los días”.

Esos asuntos de “todos los días” han sido foco de miradas indiferentes e indolentes por juzgadores y juzgadoras y son los asuntos que todos los días afectan a miles de personas que carecen de recursos económicos para alcanzar una justicia pronta y expedita como mandata la ley, que ven frustradas sus esperanzas en un sistema de justicia que violenta de continuo sus derechos humanos a vivir una vida digna, libre de violencia, violencia también del tipo institucional.

Por eso la importancia de materializar a través del voto informado, una reforma que busca la deconstrucción de una sociedad inequitativa e injusticias, no más minimizar la vida de las víctimas, no más oídos sordos y ojos ciegos a las necesidades de las y los mexicanos, porque nuestra es la decisión, hagámosla valer. No invisibilizar el dolor y las necesidades de quienes necesitan tener acceso a la justicia es tarea de las y los electores pero también es, primordialmente, tarea de juzgadoras y juzgadores.

Resultaría innecesario y reiterativo señalar la trascendencia de la Reforma si sólo se hace énfasis en la corrupción de muchas de las personas juzgadoras que componen o integran el Poder Judicial, aunque represente uno de los factores principales que se contemplaron para la iniciativa y después en la Reforma, sin dejar de reconocer que existen mujeres y hombres juzgadoras que actúan con probidad. El énfasis debe centrarse en el interés de los integrantes del Poder Judicial por reivindicar la confianza de los y las mexicanas.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio