El Gobierno de Michoacán, a través de la Secretaría de Cultura, ha puesto en operación un proyecto fantástico para la música michoacana. Se trata de algo que se sustenta en dos columnas: un laboratorio de producción sonora y una página web que busca dar cuenta de los tesoros musicales del estado, que se distingue por ser especialmente rico en música, pero sin que existan investigaciones ni informaciones suficientes para entender cómo ni por qué.
Es un proyecto, ya en operación, que surge de una concepción multifactorial. Es el inicio de una gran base de datos sobre la música michoacana, que no existe en ningún lugar, ni como realidad ni como aspiración. A la vez constituye, por decirlo velozmente, una especie mezclada de Spotify y Wikipedia sobre la música michoacana de todos los géneros y tiempos. Es un proceso de recuperación patrimonial, un registro de las y los hacedores de música y un acervo disponible en cualquier dispositivo con internet, para escuchar en el coche en Chicago (si vives en Chicago o en cualquier lugar del planeta). En esa medida hace accesibles los sabores sonoros de nuestra infancia, y en consecuencia es una fuente de nostalgias felices.
Es también un amplio ejercicio de reconocimiento multicultural, pues en sus páginas digitales conviven Miguel Bernal Jiménez con Marco Antonio Solis, Serafín Ibarra con Chucho Monge y las hermanas Padilla con las hermanas Pulido. Todo lo musical y/o sonoro cabe aquí, sin distingos prejuiciosos. De modo que será el lector quien decida y diseñe sus playlists favoritas.
Hay una especie de sana y divertida competencia en saber qué municipios o ciudades o pueblos aportan más músicos y músicas. El autor de Adiós mariquita linda, Marcos A. Jiménez, es de Tacámbaro. Rafael Méndez, uno de los más importantes trompetistas del mundo, de Jiquilpan. María Elena Sandoval, de Cotija. La Tariácuri, de Huetamo. Y así se va configurando un mapa sonoro de Michoacán, con todos sus detalles cartográficos.
Compositoras y compositores, intérpretes, encuentran aquí su espacio. Pero también todos los otros hacedores musicales: maestros, lauderos (¡y lauderas notables!), musicólogos, ingenieros de grabación, gestores…
La otra columna la constituye el laboratorio de producción sonora, una fuente de posibilidades futuras, que busca grabar y dar existencia digital a lo que todavía anda desvaneciéndose por el aire evanescente de la música. El laboratorio, que ha lanzado ya su primera convocatoria, realizará decenas de producciones musicales por año, con músicos y músicos de todas las edades, regiones, géneros y dotaciones instrumentales, del pífano al arpa, del piano al tololoche gordinflón.
Será así una fuente de posibilidades futuras para nuevos valores de todas las edades que podrán grabar su música sin costo, en un estudio profesional del más alto nivel, atendido por un grupo de jóvenes expertos. Las nuevas grabaciones tendrán su espacio de expansión y difusión en la Sonopedia propiamente dicha, y de ahí se conectarán con los principales sitios de streaming del mundo. De modo que el proyecto apoyará y acompañará el lanzamiento de nuevas producciones, tanto de jóvenes que estén realizando su primer proyecto discográfico, como a expertos músicos con décadas de experiencia que quieran sumar algo nuevo a su producción.
Es un laboratorio de la comunidad, administrado y organizado por la Secretaría de Cultura, colocado en un lugar icónico, que representa la reapropiación y refuncionalización de espacios reales y simbólicos, pues se encuentra en la ex recámara del ex gobernador Silvano Aureoles. Lo enmarcan maderas preciosas y acabados fantásticos que enmarcan una vista a la distancia de la Catedral, inspiradora de los artistas a la distancia. Los corbateros de palo de rosa servirán de aposento de lujo para los micrófonos. Y así.
El lugar fue elegido no sólo por ello, claro, sino porque se encuentra en un lugar alto, y por tanto con condiciones acústicas que limpian el ambiente de ruidos, objetivo inmanente de cualquier estudio de grabación, y a veces su principal problema.
Puede consultarse en sonopedia.michoacan.gob.mx ahí se encontrará una descripción laboriosa del estudio, con su equipamiento técnico, la convocatoria inicial, y los divertidos vericuetos del proyecto.
Un proyecto original en sus alcances, y ejemplar en su atesoramiento de los recursos sonoros de un Estado.