El mercado fue el centro de la vida social y económica de Mesoamérica, en él se congregaban las personas para comprar, vender o intercambiar bienes. Esa tradición ha perdurado en las formas de consumo del mexicano, incluso en formas especializadas como mercado o tianguis de ropa, de alimentos, de dulces, de “chácharas”, de autos, de “fayuca”, de tecnología y, por supuesto, de artesanía. Se considera que la diferencia entre mercado y tianguis es que el primero tiene un lugar permanente mientras el segundo es temporal o itinerante.
El tianguis de artesanías de Uruapan que se realiza cada año en el marco de las vacaciones de Semana Santa, es uno de los eventos artesanales más importantes en el estado por su impacto sociocultural y económico en la región p’urépecha, pero también por su alcance, pues trasciende los ámbitos de lo nacional y de lo internacional. El “Tianguis de Domingo de Ramos”, es la ventana de exposición más importante del patrimonio cultural material e inmaterial de los artesanos purépechas.
Es difícil determinar el origen del tianguis artesanal de Uruapan, mientras que se considera que la artesanía es producto de la conjunción entre las técnicas prehispánicas y las enseñanzas de Tata Vasco en los Hospitales de Indios en la región, artesanías que han caracterizado las identidades locales. Así tenemos a Santa Clara del Cobre, los rebozos de Ahuiran, la palma de Tzintzuntzan, el arte cerámico de Capula, los diablos de Ocumicho, las guitarras de Paracho, etcétera.
Algunos consideran que este tipo de exposiciones de artesanías indígenas son el producto de las políticas públicas del gobierno mexicano que, en la época del nacionalismo posrevolucionario de la primera mitad del siglo XX, con la intención de fundamentar una identidad mexicana fomentaron las expresiones culturales de las poblaciones indígenas. Otros consideran que fueron creados como un escaparate económico para el fomento del consumo cultural y turístico de las comunidades productoras de artesanías. Sin embargo, las piezas que se exponen en este tianguis van más allá de estas intenciones, no es un mero espacio de compra-venta para los artesanos sino una galería de arte purépecha.
En contraposición con el arte occidental, academicista y elitista, el arte popular, étnico o subalterno se transmite en el espacio cotidiano, de generación en generación, con técnicas y saberes ancestrales, pero con el más fino sentido estético, en otras palabras, el hecho de que sean objetos útiles, que sean copiados más de una vez o que sean anónimos no demerita su calidad artística. La falsa separación entre arte y artesanía carece de validez cuando llegas a esta plaza.
El tianguis está enmarcado por la belleza arquitectónica de la ciudad, así como por la exuberancia de la naturaleza en el Parque Nacional y el torrente de vida que lleva el Cupatitzio. Junto con la exposición artesanal, la muestra gastronómica, las presentaciones musicales y dancísticas, así como el desfile de artesanos ofrecen una experiencia holística para los sentidos, mientras que el concurso de artesanías da vida a las más exquisitas piezas, dignas de los museos más importantes del mundo.
Este año el “Tianguis de Domingo de Ramos” se llevará a cabo del 11 al 27 de abril en la plaza central de Uruapan. Como todo evento cíclico, es una invitación para participar en la continuidad de la tradición, la reedificación de la memoria y la fortificación del imaginario colectivo p’urépecha en medio de una auténtica K’uinchekua o fiesta del pueblo.