Sin duda, la música de los pueblos es un gran espacio en el que todos ellos manifiestan su ser y su cultura ancestral y moderna; por eso es tan importante atender y superar la degradación que se impuso al pueblo de México durante los sexenios de los gobiernos neoliberales. Se trataba de administrar al crimen organizado como herramienta de sometimiento y control de las mayorías, al tiempo que las minorías que controlaban esos negros negocios, dentro y fuera del gobierno, usaran los medios de comunicación y el poder del Estado para fomentar la narco cultura.
Como en el caso de la comida chatarra, su consumo masivo atizado por una propaganda y promoción de miles de millones de pesos al año enriqueció a los más ricos a costa de la economía popular; igual, la narco cultura, y en particular la música, produjo grandes riquezas para los autores, intérpretes y dueños de los medios de comunicación masiva. Estaba completo el menú para el pueblo: comida y cultura chatarra, con altas ganancias a costa de empobrecer la dieta física y mental de las mayorías.
Ahora, en la 4T, se trata de superar esa degradación sin violentar la voluntad de las personas tanto adultas como menores que gustan de la comida y la música chatarra; ¿Cómo?, ofreciendo el menú de comida, música y cultura con el que se alimentaron nuestros abuelos y ancestros, productos naturales nutritivos que alimentaron a millones en las ciudades y en el campo de México, tanto en las familias, como en los centros de trabajo, en las escuelas y espacios de diversión.
Ahí están los registros, en películas, historias, libros, cuentos y novelas que hablan sobre cómo se alimentaban y se divertían millones.
Mejorar los hábitos alimenticios y culturales es un proceso que lleva mucho tiempo. No es fácil ni rápido derrotar las estrategias y recursos que usan las grandes empresas de la comunicación, del espectáculo y de los eventos masivos promoviendo gustos y consumo que les benefician, pero, esto ya empezó.
Desde la Presidencia de la República, Claudia Sheinbaum ha generado una gran iniciativa dirigida no sólo a recuperar lo que se le quitó al pueblo en valores artísticos propios de todas las culturas, comunidades, sectores y ambientes en los que vive y disfruta su música y su cultura el Pueblo de México, sino que lanza una iniciativa que va a promover y premiar a las y los creadores de la mejor música contemporánea, rescatando el sentir de la gente y su manera de amar, luchar y relacionarse con los demás.
MÉXICO CANTA es una convocatoria a todo mundo; a personas creadoras e intérpretes, pero, también a docentes de todo el país; a quienes durante décadas compusieron e interpretaron con gran ingenio y buen gusto la poesía coral y las rondas infantiles. El rescate que propone MÉXICO CANTA retoma también como referencia a quienes expresaron por décadas el alma y el sentir de muchas generaciones: los corridos de la Revolución, el canto nuevo latinoamericano de la segunda parte del siglo XX y esfuerzos de gran valor como el demostrado por Los Folkloristas, Gabino Palomares, Amparo Ochoa, José de Molina, Lila Downs y cientos más.
La iniciativa MÉXICO CANTA se pone a la altura de la gran transformación de la vida pública que se consolida con la primera Presidenta de la historia mexicana.
¡Vámonos recio con ella cantando la victoria de las mayorías!