En medio del choque de poderes que abarcan la escena mundial México no puede sustraerse, pero tampoco puede tomar partido por alguno de los grandes bloques que se configuran en la gobernabilidad internacional del siglo XXI.
Es enorme el reto de lograr equilibrar la política internacional de México en el choque frontal de EEUU frente a China, Rusia y Europa. La Doctrina Estrada mexicana de No intervención y respeto a la autodeterminación de los pueblos, no es para nada sencilla de llevar a la práctica.
Por un lado, existe la integración económica con el vecino del norte del que somos el principal socio comercial y por el otro pertenecemos al campo geopolítico de América Latina, y por nuestra vocación libertaria y el respeto a los principios de autodeterminación y no intervención, somos muy afines al grupo de los BRICS, bloque multipolar adversario al poder norteamericano.
La Presidenta Claudia Sheinbaum logró resolver magistralmente la contradicción señalada en el reciente encuentro del Grupo de los 7 al que fueron invitados México y otros países, casualmente varios miembros de los BRICS.
La Presidenta fue muy clara en la tribuna del G-7 al señalar las prioridades de la paz, la solidaridad, el desarrollo con justicia y la sostenibilidad ambiental como prioridades mundiales, y en el marco de ese evento tuvo la oportunidad de reunirse con Ciryl Ramaphosa, Nadendra Modi y Luiz Inácio Lula da Silva, presidentes de Sudáfrica, La India y Brasil, miembros fundadores de los BRICS. Con los otros dos miembros de ese grupo, Rusia y China, la Presidenta de México también ha tenido vínculos en temas concretos.
Resalta el papel serio y el alto perfil de estadista de la Dra. Claudia, porque no fue a cumplir un papel protocolario o de lucimiento personal, sino a fijar una postura de avanzada de México ante los problemas mundiales planteando alternativas viables y urgentes, y logró además estrechar los lazos bilaterales con los BRICS en asuntos concretos y prioritarios para México en un plano de igualdad y respeto fraternal.
Fueron parte de la agenda con esos países los temas de la soberanía y el desarrollo de México en las ramas farmacéutica y de producción de alimentos, la investigación científica y tecnológica, la inversión productiva y otros.
De regreso al país, ha continuado la Presidenta su incansable actividad en todos los frentes y territorios priorizando los temas de la renovación democrática del Poder Judicial, del desarrollo social, la seguridad, la obra pública y las reformas legales de la 4T. En este último terreno se logró un período extraordinario de sesiones del Congreso de la Unión para replantear el marco jurídico en temas ambientales, de seguridad, justicia y telecomunicaciones; anunciando también la próxima reforma política y electoral.