La CEDH, ¿testigo mudo?

Marco Antonio Tinoco Álvarez tomó protesta como titular de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Michoacán (CEDH) el 18 de agosto del 2021. Durante su primer año de gestión recibió un aproximado de 2 mil 260 quejas, orientaciones y canalizaciones jurídicas. Fueron atendidos 4 mil 151 asuntos entre agosto de 2022 y el mismo mes de 2023; el organismo recibió 1 mil 649 quejas, de las cuales 1 mil 51 se concluyeron y 598 quedaron en trámite. Actualmente, entre el 75 % y el 83 % de los casos se resuelven mediante mediación, cumplimiento voluntario de autoridades y medidas cautelares.

Entre agosto 2021 y agosto 2022 se emitieron 22 recomendaciones formales, lo cual resultó menor en comparación con administraciones pasadas; en agosto 2022 y agosto 2023 se emitieron 7 recomendaciones y 55 medidas cautelares, de las cuales 14 fueron cumplidas.

Las autoridades más señaladas durante la referida administración fueron por presuntas violaciones al derecho a la educación con 471 quejas; derecho a la legalidad y seguridad jurídica con 231 quejas; derecho a la salud, 69 quejas; derecho a la integridad y seguridad personal, 53 quejas, y medio ambiente 34 quejas.

Se llevaron a cabo 54 mil 211 acciones de formación y cultura en beneficio de 53 mil 82 personas, brindando talleres, diplomados, publicaciones editoriales (incluyendo materiales infantiles en español, purépecha y mazahua) y campañas en redes, radio, televisión y podcast.

Retos no cumplidos

Falta de recomendaciones. A pesar de que el número de quejas es alto, las recomendaciones son muy bajas ya que solo se emitieron 22 en 2021 y en 2022 solo 7. Estas recomendaciones formales en un año se pueden considerar insuficientes, pues limitan la capacidad de la CEDH ante autoridades responsables de violaciones de derechos humanos. Uno de los reproches a la CEDH es que se enfocara más en la burocracia que en su rol de salvaguardar los derechos humanos.

Falta de mecanismos de evaluación externa y rendición de cuentas. No se promovieron auditorías ciudadanas ni evaluaciones independientes que verificaran la calidad de las resoluciones, el seguimiento de las recomendaciones y su efectividad real. Los y las diputadas y colectivos señalaron omisiones y falta de transparencia interna.

Asimismo, la CEDH bajo el mandato de Tinoco Álvarez tuvo una participación discreta en temas de desaparición forzada, abusos policiales y violencia institucional, problemáticas muy presentes en Michoacán. Aunque se atendieron más de 4 mil 900 personas en el contexto de búsqueda de desaparecidos, se careció de una postura visible y activa en defensa de estas víctimas, lo que generó críticas por parte de organizaciones sociales y familiares de personas desaparecidas.

Finalmente, la modernización interna de la CEDH no siempre se tradujo en una mayor cercanía con las comunidades más vulnerables. A pesar de los esfuerzos por traducir materiales y hacer campañas multilingües, la cobertura territorial en zonas rurales y de difícil acceso siguió siendo limitada, dejando a muchos ciudadanos fuera del alcance efectivo de la institución.

La administración de Tinoco Álvarez, desde el 18 de agosto de 2021, estuvo marcada por transformaciones institucionales importantes: reducción de tiempos, digitalización, mayor capacitación, comunicación inclusiva y vinculación interinstitucional. Sin embargo, su impacto real en la defensa de derechos humanos fue limitado por la escasa emisión de recomendaciones formales, una menor presión sobre autoridades que repiten violaciones, la ausencia de mecanismos externos de supervisión y una presencia discreta en temas críticos como violencia institucional y desapariciones. Estos retos no cumplidos evidencian la necesidad de fortalecer el papel de la CEDH como una institución firme, autónoma y cercana a las comunidades más afectadas.

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