Acerca del desastre natural en Veracruz

Decía Jorge Luis Borges: “No nos une en amor sino el espanto”…, y como mexicanos, dicha cita cobra significado cada tanto tiempo.

Minimizar el impacto que tuvieron las lluvias en el estado de Veracruz seria ir en contra de la razón y la empatía, pero si es necesario tomar un minuto para reflexionar acerca de este momento tan delicado para muchos de nuestros hermanos mexicanos.

Politizar tragedias ha sido el modo de operar de muchos de los medios de comunicación de nuestro país. En algunos artículos incluso se atreven a insistir, ignorantemente, con el tema FONDEN, un dinosaurio extinto, que al igual que muchos otros que pasaron a la historia, mas nos conviene muerto que vivo.

Lo que ocurrió en el estado de Veracruz fue un evento donde la naturaleza se impuso, en un estado que combina la belleza con lo accidentado de su terreno. Es pronto para cuantificar y calificar la magnitud de lo ocurrido en ciudades como Poza Rica, donde desde hace décadas el crecimiento urbano rebaso en capacidad su extensión.

El uso de suelos irregulares fue la constante en todo el estado, pero eso no ocurrió de la noche a la mañana como se menciona; por lo cual, si se trata de politizar y buscar responsables, los habitantes de dicho estado del país ya deberían saber para donde voltear y señalar.

Dicen que el caos puede traer oportunidades, y ese será uno de los retos del gobierno actual y de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum: salir de lo habitual para atreverse a desarrollar y crear soluciones.

Por lo pronto y al momento de estar redactando este artículo, la presidenta Sheinbaum ya ha visitado las zonas más afectadas así como ha informado acerca de las acciones y apoyos que el Gobierno Federal, en conjunto con los gobiernos estatales y las secretarías, están prestando para beneficio de las comunidades y la población damnificada.

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