De la promesa de un niño, al zapatismo

En los lugares con más desigualdad e injusticias, los héroes nacionales se forman desde la infancia; el medio social o contexto impone golpes de realidad que llevan a despertar a los grandes luchadores sociales ante la falta de justicia.

Emiliano Zapata Salazar, nace en 1879 en Anenecuilco, Morelos; lugar y tiempo que fue sacudido por la cruda autoridad del periodo Porfirista; la más brutal experiencia fue el despojo de la tierra de su familia y el concebir la incapacidad de su padre para retenerla. Emiliano prometió a sus 9 años: ”De grande, haré que la devuelvan”.

El Porfiriato se caracteriza, por un lado, con la modernización de México; utópicamente, no se puede modernizar una sociedad bajo el yugo de la esclavitud, otra característica del periodo. La construcción de rutas ferroviarias provocaron enormes injusticias por la privatización de tierras, apropiadas por pocas familias. Aunado al tema, la falta de libertad de los campesinos sobre sus propiedades fue calando profundamente en los valores que desarrollaría Emiliano Zapata en su persona.

El lema, muy conocido en América Latina, no es producto de la casualidad, sino de la causalidad del momento histórico: “Tierra y Libertad”, originario del anarquista Ricardo Flores Magón, posteriormente popularizado por Zapata, se comenzó a usar en discursos, actos políticos y acciones militares; el lema se liga con lucha agraria y se usa en la actualidad para protestas campesinas. Tierra, por la devolución de los terrenos; Libertad, por la autonomía de las comunidades campesinas e indígenas.

El poder del líder revolucionario, se centró en su estado Morelos y en el sur del país. Con El ejército libertador del sur, apoyó a Francisco I. Madero, en contra del régimen porfirista. Madero al ser presidente, no decretó la reforma agraria que devolvería las tierras arrebatadas en el Porfiriato, de ahí la separación entre estas dos figuras en el periodo revolucionario.

Su propuesta en beneficio de la nación, es la exigencia de la expropiación de latifundios y devolución de tierras. “La tierra es de quien la trabaja”, lema que acuñó Zapata para el Plan de Ayala (1911), documento redactado por Emiliano y Otilio Montaño, inspirando leyes de reforma agraria en México, en la Constitución de 1917 y en las políticas de Lázaro Cárdenas en la década de 1930.

Las ideas de Zapata no pretendían trascender a largo plazo, quería solucionar los conflictos agrarios de ese tiempo en el país. El jefe revolucionario trascendió tiempos y fronteras, ha dejado un gran legado a las generaciones posteriores, principalmente a indígenas y campesinos.

Emiliano Zapata Salazar se convirtió en un ídolo y referente de las juventudes, su valentía y determinación, influencia a los luchadores sociales posteriores a él; es normal percibir su figura, lemas y pensamientos, en manifestaciones actuales que buscan reivindicar injusticias sociales en México y Latinoamérica.

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