Las remesas son mucho más que dinero, son tiempo y esfuerzo transformado en sustento, son el puente invisible que une a millones de familias separas por una frontera. Ante el anuncio de Donald Trump de imponer el 5% a las remesas enviadas desde Estados Unidos, y que ahora se reduce al 3.5%, representa un atentado directo contra millones de familias mexicanas, y de otros países, que dependen de estos recursos para subsistir. Esta medida no solo es injusta y discriminatoria, es además inhumana y económicamente contraproducente, tanto para México como para EE.UU.
En los últimos días los migrantes han sido testigos de las profundas preocupaciones compartidas por estadounidenses ante la política que castiga a quienes más contribuyen, no solo a sus comunidades de origen, sino también a la economía de EE.UU. Las remesas no son dádivas, son fruto del trabajo arduo y honesto de nuestros connacionales migrantes. Gravar con un impuesto adicional estos envíos representa una forma de doble tributación, pues los migrantes ya pagan impuestos al consumo y al ingreso en EE.UU, además, refuerza una narrativa de exclusión, prejuicio y castigo al migrante por ayudar a su familia.
En las reuniones llevadas a cabo entre funcionarios mexicanos y estadounidenses se plantearon impactos negativos de esta medida, no solo en términos económicos, sino también en lo social y humano. En conferencia de prensa, la Presidente Claudia Sheinbaum Pardo, señaló que el principio de no discriminación de los tratados fiscales busca que no se dé un trato de inferioridad o menos favorable a un extranjero respecto al pago de impuestos en un país. Destacó que las remesas que envían los paisanos a sus familias alcanzaron en el año 2024 una captación histórica de 64 mil 745 millones de dólares equivalente al 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB), y recalcó que los ingresos que mandan los paisanos a sus familiares de México ya fueron grabados, ya pagaron ISR, y los impuestos correspondientes, por lo que si se les pusiera un impuesto adicional sería una doble tributación, implicando por parte del Tratado México – EE. UU una discriminación en términos fiscales. Destaca también, que la nueva disposición aprobada por la Cámara de Representantes de EE.UU, es anticonstitucional, debido a que contraviene un Tratado entre ambas naciones vigente desde 1994.
El Gobierno de México hace un llamado oficial a los legisladores del país vecino para entablar un diálogo bilateral, con la finalidad de explicar por qué esta propuesta resulta perjudicial tanto para México como para otros países que dependen del envío de remesas. Menciona que el embajador en EE.UU, Esteban Moctezuma, se estará reuniendo con congresistas republicanos para exponer la inconformidad de México contra el nuevo impuesto. A la vez, la Presidenta Claudia Sheinbaum hace un llamado a los mexicanos residentes en EE.UU a hacer valer su voz y escribir a sus representantes en el Congreso para expresar su rechazo a la iniciativa, debido a que la medida no solo limita a México, sino a cualquier país del mundo. Esta es una buena idea para que los connacionales, nuestros paisanos y paisanas, envíen cartas a sus congresistas, tengan nacionalidad o no, diciendo que este impuesto sería discriminatorio y que violaría el tratado.
Se informa que el 99.1% de las remesas se recibieron a través de transferencias electrónicas que provienen principalmente de California, Texas y Colorado, siendo los principales destinos de remesas Michoacán, Guanajuato, Jalisco, Ciudad de México y Estado de México. Destaca que las remesas juegan un papel importante y fundamental en varios estados, como proporción del PIB estatal representan para Chiapas el 16%, Michoacán 11% y Zacatecas el 11%; además, el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que las remesas llegan a constituir mas del 20% del ingreso familiar y contribuye a la reducción de la pobreza y al mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades receptoras.