Reynaldo Alejandre
Emigré en el año de 1976, llegué al estado de Illinois a la ciudad de Chicago y empecé a buscar trabajo, en ese entonces la migración no estaba tan agresiva como lo está ahorita en la actualidad; yo me fui con el fin de trabajar y así poder cambiar de nivel de vida.
Mi residencia la arreglé en 2001 y había estado completamente bien y agradecido con la política de estados Unidos hasta en este momento en que estoy viendo los errores que está cometiendo el Presidente Trump; todos los migrantes estamos mal por el trato y la descalificación de los que hemos aportado con trabajo al desarrollo de Estados Unidos y no habló solo de nosotros los mexicanos, también de los migrantes de otros países; Somos gente que trabaja de sol a sol y que dejamos por años a nuestras familias solas en nuestra patria.
Residente de Carolina del Sur
Como mujer joven migrante y madre, al enterarme de las políticas migratorias implementadas durante la administración de Trump, especialmente las detenciones masivas, mi reacción fue de profunda preocupación. Saber que familias completas pueden ser separadas y que padres como yo podrán ser detenidos y deportados sin aviso me genera un sentimiento de impotencia. Las políticas de “cero tolerancia” y la separación de familias me parecen particularmente crueles.
Familia de Peribán
No está afectando mucho lo que está pasando en Estados Unidos, a nuestras familias, nuestro pueblo y nuestros negocios, porque de alguna forma son las personas que están allá las que nos solventan, los que nos ayudan a salir adelante y a construir los sueños por los que ellos se fueron. Aquí trabaja uno al día y solamente alcanza para estar comiendo.
Si nos afectan las redadas porque el deportado no viene con un trabajo. Allá salen a trabajar con temor de que se encuentren con una redada, y próximamente no les van a dejar mandar remesas, entonces de nada va a servir que trabajen y estén ganando algo a sus familias.