Día Internacional de las Juventudes: memoria, lucha y resistencia

Dedicar un día al reconocimiento de las juventudes de todo el mundo es un acto de justicia social. El 12 de agosto fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas como Día Internacional de las Juventudes, durante la convención de 1999, a fin de visibilizar el importante papel que como sector social desarrollamos para nuestras comunidades.

A lo largo del tiempo, las juventudes hemos protagonizado la acción colectiva que ha fungido como motor de la historia mundial; grandes movimientos como las protestas contra la guerra de Vietnam, la lucha de las panteras negras, el movimiento estudiantil de 1968 en México, las manifestaciones en favor de Palestina, los frentes que se levantan en Europa ante el nuevo ascenso del fascismo o la creciente ola del feminismo latinoamericano solo han sido posibles gracias a la organización activa de las, les y los jóvenes.

En tiempos donde el sistema capitalista busca desarticular todo intento de organización civil, la memoria histórica es una herramienta de lucha poderosa. Ahora, en el marco del mes de las juventudes, es importante recordar todos los derechos sociales que hoy son una realidad gracias a esa organización y lucha colectiva. Es también de relevancia que esta fecha nos remita un ejercicio de reflexión en torno a nuestro papel actual: las juventudes, en tiempos actuales como en tiempos pasados, seguimos llamadas a poner el acento en la revolución de las consciencias.

Así como en muchas partes del mundo, nuestro país es escenario de las grandes transformaciones que se viven desde el progresismo. Con la llegada de la primera mujer a la presidencia de la república y el fortalecimiento de la izquierda en la región, las juventudes mexicanas tenemos un gran reto: la consolidación del Segundo Piso de la 4T. No hace falta que nos nombren como el futuro; lxs jóvenes también podemos construir historia desde el presente y por ello nos sumamos desde el ámbito académico, político y social a la 4T como proyecto de nación.

En ese sentido, Juan Carlos Monedero nos invita a militar desde las instituciones, las calles y el relato por el derecho a la alegría. La política nos hará libres; una política de la liberación basada en el precepto fundamental de vernos a nosotrxs en los ojos de lxs otrxs, lo que significa que nuestra patria es el pueblo, que como jóvenes sostenemos que el poder reside en el pueblo, que nos organizamos, no con un fin egoísta, sino en favor de la comunidad que nos conforma.

Desde esta visión, las juventudes nos construimos y avanzamos en la lucha por una sociedad más justa y equitativa, para lo cual nos sabemos acompañadas por nuestro movimiento. Los apoyos que hoy reciben miles de jóvenes en el país han sido la muestra efectiva de que este proyecto no abandona a sus juventudes, como lo hizo anteriormente el neoliberalismo, sino que lxs impulsa y acompaña en la búsqueda de las utopías.

Hoy las juventudes estamos seguras de que es tiempo transformaciones y de que a esta revolución de las conciencias ya no la detiene nadie.

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