Nuestras Voces: sobre el polo Bajío en Michoacán

El desarrollo debe ser incluyente

“Para mí, el polo de desarrollo es una oportunidad histórica. No quiero que Zinapécuaro crezca dejando fuera a los negocios locales; creo que podemos complementarnos y crecer juntos. Si nos capacitamos y participamos, este impulso puede transformar nuestra economía y abrir más empleos para jóvenes como yo. Lo veo como una oportunidad histórica, Zinapécuaro tiene un potencial enorme que no siempre se ha aprovechado: ubicación estratégica, mano de obra calificada y una identidad cultural muy fuerte. Para nosotros, en el sector óptico, significa la posibilidad de ampliar nuestro mercado, acceder a mejor infraestructura y, sobre todo, generar más empleo para jóvenes de la región. El principal reto es que el desarrollo sea incluyente. No basta con atraer inversiones si no se considera a los negocios locales. Debe existir una integración real entre las empresas que lleguen y las que ya estamos aquí, con capacitación, encadenamientos productivos y acceso a nuevas tecnologías. Otro reto es la capacitación laboral: necesitamos formar a la gente para que esté lista para los nuevos empleos que se generen. Sin duda, veremos beneficios, en primer lugar mejor conectividad: carreteras, internet estable y servicios que faciliten el día a día. Segundo, un incremento en el flujo de clientes, tanto locales como visitantes, que ayude a crecer nuestros ingresos. Y tercero, la posibilidad de innovar en nuestros servicios, por ejemplo, implementando diagnósticos visuales con tecnología más avanzada. A otros jóvenes les digo: No se queden mirando. Es momento de proponer, aprender y emprender. El futuro de Zinapécuaro también depende de nosotros.”

Elizabeth Maya Cortés, Empresaria en el ramo oftalmológico

“Veo con mucha atención el proyecto del polo de desarrollo en Zinapécuaro. Sin duda, es una iniciativa que puede generar inversión, empleo y oportunidades para la región. Sin embargo, no podemos dejar de lado una realidad que preocupa a quienes invertimos y generamos empleos: los índices de delincuencia en esa zona siguen siendo un factor que inhibe la confianza y la llegada de capital. Los empresarios necesitamos certeza jurídica y seguridad pública, porque de poco sirve planear un corredor productivo si quienes invierten o trabajan ahí se sienten amenazados. Hoy Zinapécuaro tiene un gran potencial logístico y agrícola, pero urge acompañar el desarrollo con una estrategia integral de seguridad, en donde participen tanto las autoridades municipales y estatales como la propia ciudadanía. Como abogado lo digo con claridad: el Estado debe garantizar condiciones de legalidad y justicia; y como empresario, lo subrayo, necesitamos políticas públicas que protejan la inversión, reduzcan la impunidad y fortalezcan el tejido social. Solo así el polo de desarrollo podrá ser un verdadero motor económico y no quedarse en una buena intención frenada por la violencia.”

Ignacio Murillo Hernández

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