Nuestras Voces: sobre las becas del bienestar

“Soy trabajadora administrativa en el sector educativo y mamá de dos niños: uno en primaria y otro en preescolar. Para mí, la noticia de que en septiembre inicia el registro para las becas universales es motivo de alegría, porque sé lo que representa para quienes estamos formando a nuestros hijos. Mi esposo y yo trabajamos para darles lo mejor, pero los gastos escolares siempre se sienten: útiles, uniformes, transporte, hasta la comida para el recreo. Con estas becas sentimos un apoyo que nos da tranquilidad, porque nos ayuda a que ellos tengan lo necesario y podamos organizarnos mejor como familia. Como mamá, me emociona pensar que desde pequeños se les reconoce su derecho a estudiar y que no estamos solos en ese camino. Para nosotros, esta beca no es solo dinero, es una señal de que el futuro de nuestros hijos importa y de que hay un respaldo para que sigan aprendiendo y soñando.”

Noradeli Cárdenas Gómez

“Apenas me dijeron de las becas para las niñas y niños de educación primaria, y dicen que también son para los del kínder; tengo a mi cargo una niña chiquita que este año entrará a segundo de primaria, su mamá murió y yo le ayudo a mi hijo a sacarla adelante, lavamos y cuidamos carros aquí en la calle. Una maestra me dijo la página donde registrar a la niña, pero no supe cómo hacerlo y ya se me olvidó la página; ahora espero a que venga esta maestra y me vuelva a decir en dónde. También creo que ahora que entre a clase en la escuela nos digan cómo hacer ese trámite, ya que lo necesitamos, mi niña es muy aplicada y aunque le gusta ayudarnos a lavar los carros ella sueña con estudiar, por eso me interesa saber cómo hacerle, a donde acudir para ser beneficiarios de este apoyo.”

Esmeralda Tapia Cervantes

“Soy empleado federal y tengo dos hijos que ya están en la universidad. Cuando ellos estaban en la primaria y secundaria no existían las becas universales, por lo que no recibimos ese apoyo. En ese tiempo, mi esposa y yo tuvimos que hacer mucho esfuerzo en equipo para que nunca les faltara lo necesario: entre los dos sacábamos adelante los gastos de útiles, uniformes y transporte. Por eso ahora valoro que las familias sí cuenten con estas becas. Aunque a nosotros no nos tocaron, sé que hoy representan un alivio muy importante en la economía del hogar y ayudan a que los niños y niñas permanezcan en la escuela. Como padre y como trabajador que ha ido avanzando poco a poco, estoy convencido de que estas becas son una inversión en el futuro. Mis hijos están en la universidad gracias al trabajo y sacrificio familiar, pero también estoy seguro de que, si en aquel tiempo hubieran existido estos apoyos, nuestro camino habría sido menos pesado. Hoy miles de familias pueden sentir ese respaldo, y eso es algo que debe seguir fortaleciéndose.”

José Francisco Ulaje Renteria

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