Este año 2025 es muy parecido a los años 1821, 1867 y 1917. El primero de aquellos, 1821, fue el año de la consumación de la Independencia de México del imperio español; el segundo, 1867, fue el año de la Restauración de la República habiendo vencido a los invasores franceses; y el tercero, 1917, fue el de la promulgación de la Constitución que recogió los avances sociales logrados por la Revolución de 1910.
En este 2025, el pueblo recuperó por la vía de las urnas el control del Poder Judicial. Ese poder que por más de cien años avaló los peores crímenes contra el pueblo; el que protegió los intereses económicos de la oligarquía insaciable de México; el que cobijó la impunidad de los fraudes electorales y avaló la represión de toda protesta social. De hecho, el comportamiento del Poder Judicial siguió siendo un escudo protector de los desmanes de los poderosos desde la época colonial de los virreyes hasta el presente. ¿Cómo no valorar entonces la gran conquista del Pueblo al eliminar a esas lacras?.
Es cierto, no desaparecerán de golpe las prácticas corruptas y abusos del Poder Judicial; se va a requerir la vigilancia, la denuncia y la acción organizada del Pueblo para barrer de raíz la nefasta herencia que marcó a ese Poder.
En realidad, la capacidad del Pueblo para intervenir críticamente en la marcha de ese poder y de los otros dos poderes: el Legislativo y el Ejecutivo que gobiernan la vida pública de México, es la condición para evitar retrocesos como ha sucedido recientemente en los países que avanzan en el bienestar de la gente, pero, donde las mayorías vuelven a ser víctimas del engaño y del poder de las oligarquías.
Aquí ya quedó claro que la Cuarta Transformación de la Vida Pública de México (4T) sólo será profunda e irreversible si se logra construir un partido de izquierda que le dé organización a las fuerzas del Pueblo y que se comprometa a continuar con los programas sociales ya iniciados y especialmente con la Revolución de las Conciencias.
En tal escenario, el Poder Judicial será por fin el brazo ejecutor que garantice, sin retrocesos, los derechos individuales y sociales de l@s mexican@s dejando atrás la época en que fue el verdugo de las mayorías.
No es exagerado subrayar que en todos los ámbitos y no sólo en el importante ámbito de la justicia, la 4T requiere la construcción de un Partido de Izquierda como estrategia de organización de alcance histórico. MORENA puede ser ese partido y está en manos del Pueblo y de sus sectores más conscientes lograr que lo sea. Ese es el reto más importante de nuestro tiempo.