El relevo del titular de la Fiscalía General de la República es un hecho radical que abre una nueva época de combate a la impunidad de los infractores y delincuentes de todo tipo. No tiene porqué dejarse de señalar el saldo negativo -y muy grave- para la justicia mexicana que dejó el ex titular Gertz Manero en más de un sexenio de enfrentar al crimen. La Fiscalía en lugar de ejercer su papel de perseguir a los grandes delincuentes, fue un cuello de botella si no es que un pantano burocrático que favoreció la impunidad.
Se ha dicho que con el nombramiento de Ernestina Godoy se restablece el equipo que dio un excelente resultado en el Gobierno de Claudia Sheinbaum como Jefa de Gobierno de la CDMX al contar con una eficaz coordinación entre Omar Harfuch en la Secretaría de Seguridad y Ernestina Godoy como Fiscal.
Ahora, el equipo de esos dos funcionarios tendrá un efecto multiplicador en todo el país porque su autoridad política y normativa incidirá clara y sustancialmente en la gestión de todas y todos los fiscales generales de jurisdicción estatal. En el largo período de los gobiernos de derecha en los órdenes federal y estatal las fiscalías, anteriormente llamadas procuradurías constituían un poderoso dique de complicidad y corrupción que explica en gran medida la impunidad que se brindó a los crímenes y delitos más graves de la historia, desde las grandes represiones y masacres de los gobiernos priístas estatales y a nivel nacional durante la guerra sucia y mucho antes, hasta los casos más lacerantes como el de Ayotzinapa y las represiones y asesinatos en Guerrero y Oaxaca, por señalar algunos.
Por otra parte, el uso faccioso de las fiscalías ha ofendido y golpeado a la justicia en cientos de casos en los que los intereses políticos y económicos determinaron la elaboración de carpetas de investigación intencionalmente mal formuladas con base en las cuales los juzgadores liberaron a delincuentes claramente responsables de graves delitos.
Todo ese negro expediente histórico de la justicia mexicana llega a su fin con una Fiscalía honesta con la nueva titular, la cual podrá realizar una coordinación virtuosa en concordancia con las y los nuevos integrantes del aparato de justicia, incluyendo la Suprema Corte que ya ha empezado a dar muestras de su honestidad e imparcialidad.
¿Cómo no felicitarnos por el inicio de esta nueva época de la justicia mexicana? y ¿cómo no reconocer que sin la Cuarta Transformación de la Vida Pública iniciada por el Pueblo de México con el liderazgo de AMLO y de Claudia Sheinbaum no hubiera sido posible?
Claro que el avance de esta nueva historia de justicia sólo será posible si el Pueblo de México se mantiene alerta y levantado porque son grandes los intereses afectados para la derecha y sus poderes fácticos.