México y el mundo ante el gobierno de Donald Trump

EEUU vive el declive como imperio dominante, cuyo papel ejerció durante más de un siglo. Este declive puede explicarse por el acelerado cambio tecnológico mundial y las modificaciones en las relaciones de poder derivadas de las dos guerras mundiales del siglo pasado, a partir de las cuales emergió ese país encabezando las alianzas militares occidentales triunfantes en ambos conflictos, y con la caída de la Unión Soviética en 1991, generando la narrativa de un solo camino para el devenir de la humanidad: el capitalismo occidental dirigido por EEUU.

Lo anterior, sin embargo, fue rebasado en las últimas décadas por la dinámica global de la Revolución Tecnológica. En el desarrollo de ésta, EEUU perdió el monopolio del saber y los recursos tecnológicos aplicados a la producción y a los servicios, China y otros países avanzaron aceleradamente en esos desarrollos, pero, ninguno lo hizo en el nivel de los chinos y al realizar una política de intensa inversión productiva en todos los continentes lograron construir un poder económico que desplazó a EEUU como vanguardia económica en el planeta con índices de crecimiento muy superiores al resto del mundo y al mismo tiempo logró colocarse en la vanguardia de la Revolución Tecnológica en los campos estratégicos.

Con la globalización de la economía se convirtió el mundo en una gran fábrica en la que opera la ventaja competitiva de cada país. Los bajos costos de la mano de obra y de los recursos naturales hicieron muy atractivos a los países del sur global; EEUU y los europeos se dedicaron al desarrollo de las tecnologías y de la economía del conocimiento. China, por cierto, pudo avanzar en todos esos campos simultáneamente.

Por su parte, EEUU no logró superar el freno de su inmensa deuda y el lastre de mantener más de 800 bases militares diseminadas por todo el mundo redujo su competitividad en el mercado mundial convirtiéndose en receptor de mercancías más baratas producidas en el resto del mundo.

Al llegar Trump a la Presidencia, tanto en 2018 como en 2024, lo hizo despertando la expectativa en millones de estadounidenses de “hacer a EEUU grande otra vez”, prometiendo algo ya inviable: regresar la producción de las manufacturas al territorio norteamericano y cerrar o limitar el comercio exterior mediante una agresiva política de aranceles.

Lo que vino después fue la generación de una gran crisis que disparó las contradicciones ya en marcha: Europa fue incapaz de resistir las presiones, muchos otros países aceptaron cubrir los aranceles, pero, China pudo establecer una batalla de iguales con la administración Trump obligándolo a negociar en sus términos.

El papel de China permitió la creación y el desarrollo del grupo de los BRICS, los cuales en algo más de una década pudieron gestar alternativas de desarrollo global tanto en el comercio internacional al desplazar progresivamente al dólar mediante el uso de las monedas locales, como crear un sistema de intercambio financiero alternativo al SWIFT occidental. Este proceso está impactando drásticamente porque afecta el comercio de petróleo, energía y tecnologías, entre otros sectores clave. Se está construyendo un polo geoeconómico y político de trascendencia histórica, acelerado por las agresivas políticas económicas y de fuerza que aplica EEUU.

La agresión militar de EEUU a Venezuela y sus amenazas directas contra Colombia, México, Cuba, Groenlandia e Irán, además de su incursión militar en Nigeria, han marcado un hito histórico muy peligroso que evidencia la decisión de ese país de recuperar por la fuerza el dominio imperial que logró en los primeros tiempos de su existencia desde la invasión de México, el Caribe y diversas islas y países en los que arrebató grandes territorios imponiendo en muchos casos a los gobernantes sumisos que requería el control imperial.

La dinámica de la ley de la selva que impone ese país ignorando a todos los organismos reguladores de la convivencia creados desde la Segunda Guerra Mundial, abre un período inédito de grave desestabilización y amenaza a la soberanía de cualquier país, cuya única defensa real sería poseer armamento nuclear.

Para México, en el tránsito de la Cuarta Transformación la presión de EEUU se concentra en tres frentes: el comercial, el de la seguridad y el de la migración. La campaña permanente de la derecha en el país es acompañada de la presión directa del gobierno norteamericano en esos tres ámbitos. Según EEUU, comercialmente México ha logrado grandes beneficios a costa de los intereses de ese país logrando un superávit sostenido por muchos años y por ello, amenaza con dar fin al TMEC firmado en el anterior período de gobierno de Trump. Esa pretensión no ha prosperado porque las grandes empresas norteamericanas beneficiadas por el Tratado se han opuesto enérgicamente.

Es a partir de la agresión a Venezuela cuando las amenazas contra México se han agudizado pretendiendo combatir a los narcotraficantes físicamente en territorio mexicano con las fuerzas militares de EEUU. Sin embargo, diversos sectores y particularmente un amplio número de legisladores han advertido de los graves efectos que tendría la desestabilización de México para ambas naciones.

No obstante que se ha conjurado por el momento la amenaza militar de EEUU dadas las reacciones planteadas y la evidencia de la disminución radical del tráfico de drogas de México a EEUU, es claro que los tres años que le quedan a Trump en el gobierno serán de riesgos de nuevas presiones y conflictos, aún cuando muchos de ellos no han llegado a concretarse.

Ante la situación del rumbo incierto de las relaciones bilaterales y las implicaciones para México, queda claro como lo dijo la Presidenta en su mañanera, más allá de la relación económica con EEUU, se concretarán en el corto plazo acuerdos comerciales y de diverso orden con países de Europa y Asia incluyendo a China y Brasil y en el ámbito político, ante las latentes amenazas de EEUU, se priorizará la fuerza de la unidad nacional impulsando la información directa y la Revolución de las Conciencias, priorizando la identidad nacional que incluye a la población migrante.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio