Este 15 de mayo es propicio para compartir reflexiones fundamentales que determinan nuestro tiempo y espacio, como es el quehacer de la docencia en nuestros días.
Sin exagerar, el magisterio es un tesoro de cualquier sociedad. En México, en la época de la Revolución las y los docentes forjaron un modelo educativo que hizo historia aquí y en muchos países: la Escuela Rural Mexicana, verdadera vanguardia y lucha social de millones.
Sabemos que el magisterio es un gremio privilegiado porque el pueblo le paga para que se dedique a leer, pensar y educar para transformar la realidad hacia una mejor vida para todas y todos. Esto no pasa con los demás gremios.
Pero, venimos de los aciagos seis sexenios de gobiernos neoliberales en los cuales desde De la Madrid a Peña Nieto, pasando por el nefasto gobierno de Salinas de Gortari que se mutilaron y deformaron vilmente la materia del trabajo docente.
Recordemos: la materia de trabajo del magisterio es a) lo que enseñan las y los docentes a las nuevas generaciones y a la sociedad, b) el cómo lo enseñan y el 3) para qué lo enseñan. ¿Alguien puede negar la extrema importancia de tal encomienda? Pues los gobiernos neoliberales sabiéndolo eliminaron desde la educación preescolar a la educación superior las enseñanzas de los campos social y humanístico que hacen del sujeto un ser pensante, crítico y constructor de caminos de justicia y bienestar para todas y todos.
Con el modelo neoliberal lograron hacer como aspiración principal de las nuevas generaciones el bienestar individual contra el bienestar colectivo y social a costa de todo. La preferencia por el avance tecnológico como valor en sí mismo y no como herramienta derivó en la renuncia radical a la búsqueda del conocimiento social. Se eliminaron de los contenidos de la enseñanza las referencias a los fenómenos y conceptos, tales cómo, clases sociales, lucha de clases, imperialismo, violencias de género, de clase, de etnia, revolución social y otros.
La materia de trabajo docente se convirtió en una herramienta de la oligarquía como grupo minoritario para consolidar su poder sobre las mayorías, Fue una contrarrevolución silenciosa que liquidó toda la herencia ideológica libertaria de quienes hicieron la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana.
Junto con la mutilación y distorsión de los planes y programas de estudio, la política laboral neoliberal promovió el combate a los sindicatos de la educación y la aplicación de un sistema de individualización del ingreso. Los estímulos económicos individuales produjeron la lucha enconada entre docentes por mejorar laboralmente sin importar el rumbo del gremio. En las universidades la inmensa mayoría del profesorado ha llegado a ser una masa de trabajadores intelectuales sin seguridad en el empleo, con sobrecarga de trabajo, sin prestaciones ni posibilidades de una vida y una jubilación dignas, entre otras condiciones aberrantes.
La inercia del modelo neoliberal en la contrarreforma educativa del Estado aún se mantiene. Sólo será superada hasta que se recupere la conciencia social que vivió el magisterio mexicano en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado y que lo convirtió en una de las fuerzas más influyentes de la lucha social.
El reto principal del magisterio en la actualidad es recuperar la lucha por apropiarse de su materia de trabajo dejando de ser el instrumento de alienación y sometimiento ideológico del pueblo a favor de sus explotadores y opresores. Apropiarse de la materia de trabajo docente significa intervenir en la modificación de los planes y programas de estudio para logra que la educación responda a su papel histórico de formar para la vida y para el trabajo y hoy, eso significa la búsqueda de una vida de justicia y libertad para todas y todos formando para el trabajo digno, no para el desempleo y el empleo precario. Ello, con la meta histórica de construir en México la sociedad de los iguales.