“¿Usted sabe lo que en este lugar tan remoto de la Ciénaga de Zapata es que tuviéramos un maestro? Eso, para nosotros, era un gran acontecimiento.” – Gumersindo
“Correspondió a la heroica ciudad oriental de Santiago de Cuba ser el espacio en el que, a solo un mes del triunfo revolucionario, se anunciara el comienzo del Plan Urgente de Alfabetización de Cuba. Esto ocurrió mediante la Resolución N.° 7692, del 11 de febrero de 1959, en la cual se indicaba que: «Se considerará de máxima importancia este esfuerzo nacional de alfabetización». Lo anterior demuestra que, desde sus inicios, la noble tarea alfabetizadora fue concebida por la dirección de la Revolución Cubana como un desafío orientado a erradicar el analfabetismo en toda la sociedad, lo que la convirtió en un hecho de carácter cultural masivo y en un suceso que, evidentemente, no tenía precedentes en el país.”[1]
Derivado del éxito de este plan, la propia UNESCO reconoce que: “La Campaña Nacional de Alfabetización realizada en Cuba fue el acontecimiento más trascendental de la cultura y la educación cubanas en el siglo XX. Su impronta marcó un referente como movimiento cultural y educacional de masas para los educadores populares en América Latina durante las décadas de 1960 y 1970, y fijó el nacimiento de una escuela de alfabetización. Dentro del ámbito cultural y educativo de la región, la campaña aportó una nueva concepción de cómo alfabetizar mediante acciones masivas, la cual ha impactado en los movimientos de educación popular de diferentes países que la consideran un referente pedagógico y didáctico. El aspecto humano se distingue de manera particular en los documentos de alfabetizadores y alfabetizados, en las canciones y afiches, así como en los documentales de la época.”[2]
Obviamente, el cine no quedó al margen de este proceso humanista y socialista. Diecinueve años después del inicio de esta campaña masiva de alfabetización, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos decidió producir una obra que rindiera homenaje a las y los jóvenes maestros alfabetizadores, así como a sus alumnas y alumnos —en su mayoría población adulta y campesina—, y a la resistencia conjunta frente a los nuevos embates del imperialismo estadounidense posterior a la Revolución. Octavio Cortázar Jiménez fue el director designado.
“El Brigadista” muestra cómo la revolución castrista, que apenas consolidaba su poder, envía, en 1961, a más de 100 000 estudiantes —hombres y mujeres— desde sus escuelas hacia las provincias cubanas para enseñar a los campesinos a leer. Coincidiendo con la invasión de Invasión de Bahía de Cochinos, en este docudrama Mario (interpretado por Salvador Wood) es un joven de 15 años que llega a una pequeña aldea en las Ciénaga de Zapata y, poco a poco, logra ganarse la confianza de los habitantes para cumplir su misión. Al mismo tiempo, recibe una auténtica educación sobre las realidades de la vida rural de la mano de los trabajadores campesinos.
El sólido guion del propio Octavio Cortázar Jiménez sostiene un arco narrativo coherente que no se adentra en honduras propagandísticas, sino más bien en el corazón de la gente rural, tan entregada y leal como desconfiada, de gran fortaleza física y mentalidad dura, capaz tanto de aprender sobre las letras y la Revolución como de aferrarse a modelos de explotación derivados de decepciones pasadas.
La fotografía de Pablo Martínez expone la belleza de un país que no ha sucumbido a la privatización; exhibe la solidaridad acompañada del trabajo en equipo sin necesidad de verbalizarlo y muestra cómo el terreno en disputa es tan salvaje como hermoso. Los aspectos tácticos son llevados a la pantalla con un carácter visceral, de intensa y abierta lucha de clases, donde la potencia del proletariado radica en el conocimiento del territorio y en cómo este puede permitirle vencer a un enemigo burgués armado hasta los dientes, pero ignorante de la geografía local y de sus masas.
“El Brigadista” fue nominada al Oso de Oro como Mejor Película y ganó el Oso de Plata por Logro Individual Sobresaliente para Octavio Cortázar Jiménez, gracias a su primera película, durante el 28.º Festival Internacional de Cine de Berlín, celebrado en 1978.
Desde este espacio brindamos nuestro reconocimiento a todas las maestras, maestros y brigadistas de México y Michoacán en general, y de la Red Ciudadana 4T en particular, quienes, con sus esfuerzos en las aulas y en las calles, tocando puertas, hacen de este un mejor país.
[1] https://misiones.cubaminrex.cu/es/articulo/la-campana-de-alfabetizacion-en-la-cruzada-del-pueblo-cubano-contra-la-ignorancia
[2] https://www.unesco.org/es/memory-world/lac/national-literacy-campaign-its-international-legacy