Comprender el Plan Michoacán es mucho más que leerlo o simplemente comentarlo en nuestra vida cotidiana, en esa vida en la que nos perdemos en nuestros propios intereses, pendientes y proyectos personales o laborales, y desde donde vemos nuestro presente y tal vez nuestro futuro, anclado a nuestro propio pasado, pero en donde poco nos detenemos a ver la vida colectiva, la comunidad y la sociedad en la que está transitando la única oportunidad que tenemos de existir, coexistir y trascender la vida.
Las leyes Orgánicas de la Administración Pública Federal y del Estado de Michoacán, ciertamente contemplan, atribuciones, facultades, funciones y procedimientos para cada una de las Dependencias y organismos centralizados y paraestatales, pero por primera vez este plan va mucho más allá.
Incorpora las actividades coordinadas, colaborativas y de cooperación de diversas dependencias que de manera transversal participarán de manera vinculada para lograr la intervención sistémica y sostenida en los 12 ejes que la conforman, pues debe reconocerse como lo señala la autoridad federal, la paz se construye garantizando derechos, reduciendo desigualdades y ampliando oportunidades para todas las personas. Y eso no lo hace una sola entidad.
El Plan reconoce que los problemas sociales son multidimensionales y, por tanto, requieren respuestas igualmente integrales. La violencia no se explica únicamente por la presencia del crimen organizado; también está relacionada con la falta de oportunidades educativas, la precariedad laboral, la marginación territorial, el deterioro del tejido social y las desigualdades históricas. Por ello, el bienestar deja de ser solamente un programa social para convertirse en un mecanismo de prevención de la violencia.
Esta perspectiva coincide con los principios internacionales de desarrollo humano sostenible, donde la seguridad ciudadana depende del fortalecimiento de las capacidades de las personas para vivir con dignidad, ejercer plenamente sus derechos y participar activamente en la vida comunitaria.
EL DIAGNÓSTICO SOCIAL: COMPRENDER LAS CAUSAS PARA TRANSFORMAR LA REALIDAD
Toda política pública eficaz parte de un diagnóstico sólido. El Plan Michoacán identificó una serie de problemáticas estructurales que limitaban el desarrollo de la entidad:
- Persistencia de altos niveles de pobreza y marginación en diversas regiones.
- Déficits históricos en infraestructura carretera, hidráulica y urbana.
- Acceso desigual a servicios de salud y educación.
- Limitadas oportunidades para jóvenes y mujeres.
- Rezagos en vivienda y servicios básicos.
- Insuficiente productividad agropecuaria en algunas zonas rurales.
- Debilidad del tejido comunitario.
- Presencia de organizaciones delictivas que aprovecharon condiciones de exclusión social.
Frente a este escenario, el Gobierno Federal definió una estrategia basada en la atención simultánea de las causas económicas, sociales y territoriales de la violencia.