¡Lo hicimos!

Sólo la fuerza de un gran movimiento histórico con un liderazgo como el de AMLO y Claudia Sheinbaum podía lograr deshacerse de un lastre tan pernicioso y peligroso como el Poder Judicial que hizo y deshizo con la justicia mexicana lo que convenía a la oligarquía, y que resistió los impactos de las tres anteriores transformaciones: la Independencia, Reforma y Revolución. Ahora, la Cuarta Transformación, con la fuerza y la indignación acumulada por este pueblo levantado, pudo lograrlo y de manera pacífica, con el voto popular.

El mismo carácter inédito de algo que no se había hecho ni en México ni en el mundo, explica los términos en que se dio esta gran experiencia:

El Poder Judicial siempre funcionó como una caja negra, oculta a la mirada y conocimiento del pueblo. Éste sólo resentía ese poder a través de su nefasta operación en los conflictos y litigios de quienes caían en su esfera de acción. Así quedaron impunes en los juzgados de todos los niveles miles de casos de salvajes represiones colectivas contra las luchas populares y sus líderes con desapariciones, muertes, torturas y encarcelamientos sin fin. Otra negra historia fue la de la complicidad de los juzgadores corruptos con criminales de todo tipo que fueron protegidos o liberados a cambio de dinero y canonjías, siendo saqueadores del pueblo de cuello blanco o delincuentes abiertamente reconocidos.

Dado lo enorme del aparato con el que funciona ese Poder y el tiempo mínimo disponible para darlo a conocer, limitó la preparación para que millones se informaran más de los perfiles y cualidades de los numerosos candidatos que se presentaron a cada uno de los también numerosos puestos a elegir. Era imposible prácticamente que se pudiera votar sin el auxilio de una lista, guía o acordeón personal.

La feroz campaña de la derecha en contra y de los medios de comunicación a su servicio, influyó en algunos sectores. El INE y las instancias estatales electorales claramente no tuvieron la capacidad de llegar con el mensaje y la orientación que requerían amplios sectores de la población de las concentraciones medias, pequeñas y rurales. Se agrega a ello la limitación de tiempo y recursos con los que contaron las candidatas y candidatos para dar a conocer sus propuestas.

Sin embargo, con la votación del domingo 1 de junio iniciamos el dominio del poder popular sobre la marcha de la justicia mexicana. Vienen nuevos procesos electorales para renovar totalmente el aparato de justicia tan determinante para la Cuarta Transformación de la vida pública y en la siguiente jornada, que no quede duda: el pueblo tendrá mejores condiciones y más experiencia para resolver en las urnas quiénes debe ejercer la justicia en todos los ámbitos y niveles.

El impacto de la jornada del domingo 1 de junio se nota ya. Las y los juzgadores impuestos en el viejo régimen, saben que la nueva justicia revisará y tomará acción contra los delitos cometidos por esos juzgadores y quienes quisieron impedir que el pueblo resolviera en las urnas el rumbo de la justicia. No quedarán impunes. Un ejemplo claro es el del magnate que se enriqueció a costa del pueblo y evadiendo el pago de impuestos por miles de millones de pesos; pero, hay más, muchos más que han de poner sus barbas a remojar.

México entró ya a los anales de la Historia Universal como el país en el que se logró romper el control de las élites y de las oligarquías sobre el Poder Judicial, con la fuerza pacifica del pueblo y eso, es un ejemplo y un servicio para toda la humanidad, De esa magnitud fue la sacudida social, política, económica y cultural que tuvo lugar en nuestro país este 1 de junio de 2025.

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