La sonopedia es un proyecto de digitalización y producción de materiales sonoros, impulsado por el Gobierno del Estado de Michoacán a través de la Secretaría de Cultura de dicha entidad, en colaboración con la Fonoteca Nacional y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez (Cenidim). Esta modalidad de búsqueda y reproducción de discografías, junto con el procesamiento de nuevas propuestas musicales, surge como una respuesta innovadora y esencial ante la urgente necesidad de documentar, preservar y difundir el patrimonio sonoro que ha definido la identidad cultural de la geografía michoacana. Además, la iniciativa se propone incentivar y crear productos musicales que reflejen una amplia variedad de estilos y orígenes, contribuyendo al enriquecimiento del panorama sonoro estatal.
Desde una perspectiva tecnológica y musicológica, esta plataforma digital con su espacio de grabación especializado, no sólo registra, edita y mezcla música; sino que aloja relatos de vida y trayectorias de quienes han concedido su labor artística y musical, a la formación, o bien, al perfeccionamiento de intérpretes y demás profesionales de la música. De esta forma, el contenido gráfico y auditivo de la sonopedia, incide como interruptor dinámico donde convergen creadores y creadoras, ejecutantes, conceptos creativos y manejo de ingenierías de flujo sonoro, en apego con la Ley de Desarrollo Cultural para el Estado de Michoacán de Ocampo (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2024).
Actualmente, las plataformas digitales reinan en la virtualidad, con ellas, usuarios y distintas áreas del conocimiento tienen la posibilidad de accionar entidades o espectros audiovisuales, desde su pertenencia, gusto estético, tradiciones y adaptaciones de época que dan razón de ser a los géneros, formas y tipologías de la cultura musical imperante. Por su parte, la sonopedia pone en relieve expresiones musicales presentes en Michoacán, que podrían estar destinadas al abandono, especialmente aquellas que no tienen cabida en los grandes circuitos, bases de datos e interfaces mediáticos. Según García Canclini (2004), la tensión entre lo local y lo global exige mecanismos que permitan “traducir la diversidad cultural” sin perder el sentido originario. De ahí la importancia de un proyecto con esta naturaleza, en su función por recuperar un amplio catálogo discográfico y democratizar la producción sonora.
Desde su puesta en marcha, uno de los retos más complejos a los que se enfrenta este proyecto de interacción musical, es el fomento intergeneracional de acervos sonoros y selección de propuestas de ejecución musical. En ese sentido, la transmisión de saberes musicales de una generación a otra, está mediada por múltiples agentes: el acceso a la tecnología, la multiplicidad de repertorios, la hibridación estilística y los cambios en los modelos de apreciación y consumo musical. Según Olcina-Sempere et al. (2020), la educación musical de base local favorece la apropiación identitaria, pero debe adaptarse continuamente para seducir a nuevos receptores. Es en este último aspecto, donde la sonopedia busca puntos de equilibrio, ya sea al digitalizar colecciones completas de obras, que van desde sones antiguos hasta generar álbumes musicales contemporáneos.
Ahora bien, la transformación de ideas musicales en realidades perceptibles, tampoco escapa a dilemas técnicos y metodológicos. La curaduría es crucial en estos casos e implica establecer criterios claros para dar cabida a la diversidad de inventivas y sensibilidades presentes en Michoacán, así como el respeto a los derechos de autor, la debida catalogación, la contextualización histórica y los aportes a la ciudadanía con relación a las grabaciones de nuevo cuño. A esto se suma el desafío de lograr la representatividad de comunidades, grupos indígenas, colectivos e intérpretes urbanos quienes, históricamente, han sido desplazados de los procesos de producción artística oficial, salvo su integración a ciertos programas de estímulo a la creación.
Un aspecto que no podemos omitir de sonopedia, es la convergencia de bastiones musicales, en apariencia, disímiles conforme a categorizaciones historicistas sobre música “culta” y “popular”, lo cual, permite a su vez profundizar en el análisis de fenómenos sociales de la región, donde la teoría de la cultura, en sus discursos contemporáneos, reconoce que la distinción rígida entre sectorizaciones culturales, resulta cada vez menos operante: la música culta, con ejemplos de obras de cámara y composiciones académicas, se entrelaza con la música popular, desde el arpa grande, las pirekuas y el canto vernáculo, hasta el rock o el jazz local, sin dejar de lado procesos de mixtura y sincretismo. Dichos aspectos fungen, a su vez, como un espejo crítico que refleja una pluralidad palpitante, muy proclive a temas de estudio a partir de las continuidades, tensiones y disrupciones identitarias, presentes en el quehacer musical de Michoacán (Ángeles, 2021).
Sin duda, el reconocimiento a la trayectoria de autores, autoras y ejecutantes, más allá del elogio gubernamental y afanes por rotular espacios de recepción artística con base en aficiones subjetivas, constituye uno de los propósitos más notables del proyecto sonopedia, a esto se suma, un acto de justicia cultural a través de la participación ciudadana para la postulación de grabaciones y/o producciones sonoras, situando su valor artístico en corresponsabilidad a las atribuciones institucionales, que tienen en su poder la visión a largo plazo de enfocar los esfuerzos a la proyección de expresiones musicales, abriendo áreas de oportunidad para el diálogo, la investigación y la colaboración intersectorial. Como destaca Rodríguez (2017), los archivos sonoros pueden ser espacios de resistencia y afirmación cultural cuando su gestión es ética e inclusiva.