Los Kúrpites, rito y cohesión social

Una de las danzas más representativas de Michoacán es la Danza de los Kúrpites, que quiere decir “Los que se juntan”. Originaria del antiguo municipio de Parangari-cutiro – un enclave asentado en el Balcón de la Sierra Purépecha que se disolvió a raíz de la erupción del Volcán Paricutín-, constituye un rito de paso masculino que marca la transición de los jóvenes varones a la vida adulta.

El pueblo de San Juan Nuevo se divide en los del Barrio de San Miguel –“los de arriba”- y los del Barrio de San Mateo –“los de abajo”-. Cada cual nombra a los que serán sus “Encabezados” o encargados de organizar al barrio en esta fiesta. “Los Topes” es el primer evento y consiste en una competencia interna para elegir a los danzantes que los van a representar en la competencia: El Tarépeti o Viejo, La Maringuía ( interpretada por un hombre vestido de mujer) y 12 Kúrpites. Los barrios se dividen a su vez en Kúrpites Bonitos y Kúrpites Feos, los Bonitos son los jóvenes de la danza y los Feos son hombres casados que hacen una parodia de los Bonitos, como una inversión de roles propia del espacio liminal de las fiestas.

La fiesta inicia el 6 de enero y todo el pueblo es su esce-nario. Por la mañana los jóvenes llevan a bendecir los vestuarios a la misa de 8. En la tarde las dos cuadrillas, como se llama a cada conjunto de barrio, hacen su “En-trada”, para ello se reúnen en la entrada del pueblo y acompañadas de música se presentan ante las autorida-des locales: primero en la iglesia, luego en la Presiden-cia Municipal y por último en La Capilla del Hospital de Indios. Más tarde hacen su entrada los Feos. Al día siguiente las cuadrillas visitan las casas de sus novias en lo que se llama “Las Llevadas”, bailan para ellas y les regalan dulces, formalizando así su noviazgo, por lo cual también representa un rito de cortejo.

El cenit de la fiesta es “La Competencia” el 8 de enero. La plaza se convierte en el centro de poder del pueblo, ahí se instala el “Entablado” o tarima de madera para ejecutar la danza. Personas cercanas a los danzantes los visten cuidando el más mínimo detalle. Cada cuadrilla llega por el lado de la plaza que les corresponde, aven-tando dulces y dando los brincos y gritos de júbilo que les caracterizan. El evento inicia con “la presentación” de las dos cuadrillas. Luego compiten en orden de im-portancia los Kúrpites, las Maringuías y, el momento más álgido y primordial de la competencia se da con el enfrentamiento entre los Tarépetis.

Desde la tribuna, las novias, los familiares y los amigos de los Kúrpites observan el desarrollo de la contienda. Los gritos, porras y arrebatos semejan a un juego de futbol.

Cada cuadrilla lleva su orquesta, que tocará abajeños, toritos, sones y jarabes tradicionales de manera alterna-da para que ninguna tenga ventaja, por lo que el oído y  la improvisación son elementos fundamentales de la interpretación dancística.

Como lo marcan las costumbres locales, miembros de los barrios, sus familias y amistades se reúnen a prepa-rar y servir los alimentos, por lo cual todos los habitan-tes de la comunidad participan de la fiesta y cumplen un rol social en ella.

El auge de la danza ha traspasado las fronteras del país y ha estado presente en eventos como la toma de protesta del presidente Andrés Manuel López Obrador. La esencia de la danza no se ha perdido, es una festividad viva que representa los valores y la cultura purépecha de la comunidad de Nuevo San Juan Parangaricutiro.

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