“Uso una IA para que me explique temas difíciles, a veces me ayuda a entender cosas que no me quedan claras. También me ha servido para apoyar a mi hija de primaria cuando tiene tareas complicadas. Pero no es magia, hay que saber usarla y no confiarse. Yo les enseño a mis hijos que no todo lo que sale en una computadora es cierto. Que primero hay que pensar, leer, preguntar. Porque si no, sólo repiten sin aprender; no todas tenemos las mismas oportunidades. No a todos les alcanza para pagar un buen internet o un celular que aguante esas aplicaciones. Yo sí la recomiendo, pero con conciencia. Nada reemplaza a una buena maestra, ni al tiempo que uno pasa con sus hijos. La tecnología es útil, pero el corazón, el ejemplo y la dedicación siguen siendo lo más importante” Olivia Cuevas Veles, Madre y estudiante en Educación, Apatzingán.
“En nuestras escuelas rurales y multigrado, el aprendizaje no se da en condiciones ideales. Ahí, la empatía, la comprensión del contexto y el compromiso social del magisterio son fundamentales. La tecnología puede ayudar, pero no reemplazar ese vínculo. No se trata de rechazar la tecnología, sino de usarla con sentido pedagógico y justicia social. No solo para cumplir con políticas de implementación de un gobierno inteligente que solo retrasa los trámites normales de los profesores del sistema educativo. Urge capacitar a las y los docentes en su uso ético y contextualizado, sin imponerla como una solución mágica ni como una carga más” Miguel Ángel Anguiano Reyes, Encargado de la Supervisión 305 de Educación Primaria en Tierra Caliente
La IA debe estar al servicio de la humanidad, no al revés
Coordinador de la carrera de Ingeniería Electrónica:
“Desde nuestra trinchera académica de uno de los Tecnológicos descentralizados de Michoacán, “observamos con atención y con una mezcla de entusiasmo y responsabilidad” el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Como coordinador de la carrera de Ingeniería Electrónica, considero que estamos ante una de las herramientas más disruptivas de nuestro tiempo, con un potencial enorme para resolver problemas complejos en salud, energía, automatización y educación. Sin embargo, también debemos ser muy conscientes de sus implicaciones éticas, sociales y laborales.
La IA no es neutra. Detrás de sus algoritmos hay decisiones humanas, intereses económicos y modelos de datos que muchas veces reproducen desigualdades. En el ámbito local, en Michoacán, tenemos el reto de formar ingenieros e ingenieras que no sólo dominen la técnica, sino que también comprendan el impacto de sus desarrollos en la sociedad. No podemos permitir que la IA se convierta en una herramienta de exclusión o vigilancia, ni que desplace sin miramientos el trabajo humano.
Estamos impulsando una visión crítica y humanista de la tecnología. Fomentamos el desarrollo de soluciones con IA que respondan a problemas reales de nuestras comunidades, desde sistemas de monitoreo agrícola hasta dispositivos médicos accesibles. La innovación, creemos, debe tener rostro humano y anclaje territorial. En resumen, la IA es una herramienta poderosa, pero su valor dependerá del uso que hagamos de ella”.