Paracho, 50 años de tradición en la Feria de la Guitarra

Participar en la Feria de la Guitarra de Paracho ha sido, para mí, más que un acto cultural: ha sido reencontrarme con la historia de mi pueblo y con mi propia vida.

Desde hace aproximadamente diez años, he formado parte de esta festividad que año con año llena de color, música y emociones las calles de mi querida tierra natal.

Esta feria no existía cuando yo era joven. Si bien los guitarreros han sido parte esencial de nuestra identidad desde siempre, no había una celebración dedicada exclusivamente a ellos. En aquellos años, la fiesta principal era el Corpus, una tradición donde solo participaban los hombres mayores, y nosotras, las mujeres, estábamos excluidas. No se nos permitía salir solas a la calle, mucho menos formar parte de una festividad pública.

Hoy, esa historia ha cambiado. La Feria de la Guitarra se ha consolidado como un símbolo de Paracho y ha dado a conocer al mundo entero nuestra grandeza artesanal. El reconocimiento como “Capital Mundial de la Guitarra” no es casualidad: es resultado del talento, la perseverancia y la pasión de generaciones de guitarreros y guitarreras.

Este 2025 celebramos con orgullo el 50 aniversario de esta feria. En las últimas décadas, hemos visto cómo se ha enriquecido con conciertos internacionales, con visitantes de lugares tan lejanos como Colombia y Brasil, y con una creciente participación de las nuevas generaciones.

La feria inicia oficialmente el 2 de agosto con un gran desfile, precedido por el lanzamiento de globos de Cantoya —una experiencia mágica que ilumina nuestro cielo durante tres noches. También destaca la tradicional cacería del venado, cuyo ritual da inicio al desfile inaugural. Aunque con ciertas reservas personales sobre algunas prácticas, reconozco que todo forma parte del legado cultural de Paracho.

Una de las características más hermosas de la feria es la participación diaria de nuestros sectores productivos, quienes desfilan con entusiasmo y generosidad, mostrando lo mejor de su oficio y compartiendo con el público:

  • Lunes: participan los sectores primarios, quienes simbolizan el arraigo a la tierra y a los oficios tradicionales del campo.
  • Martes: desfilan los pescadores, repartiendo bolsas de charales como muestra de su trabajo y hospitalidad.
  • Miércoles: los carpinteros llevan réplicas en miniatura de sus muebles —sillas, mesas, roperos— y las lanzan al público con alegría; además rifan muebles en la pérgola por la tarde.
  • Jueves: los panaderos, cada vez más numerosos, se suman con carros alegóricos, su respectiva banda y boletos para rifas de canastas de pan.
  • Viernes: los taxistas regalan carritos en miniatura, símbolo de su labor cotidiana al servicio de la comunidad.
  • Sábado: participan los comerciantes del mercado. Por la mañana, los carniceros realizan un ritual tradicional con el sacrificio de un animal, y en la tarde, quienes venden carnitas y birria ofrecen cenas gratuitas a quienes se congregan en la pérgola.
  • Domingo: el gran cierre lo hacen los guitarreros, nuestros grandes artesanos, con un desfile emotivo y lleno de orgullo que recorre las calles de Paracho hasta bien entrada la tarde.

Este desfile diario no solo es una muestra de creatividad, identidad y esfuerzo colectivo, sino también un reflejo de nuestro espíritu de compartir. La feria no se concibe sin la participación activa de todos: el pan que se reparte, el mueble que se rifa, la comida que se ofrece sin costo, el gesto amable al turista. Todo forma parte de una celebración donde cada persona da lo mejor de sí.

En mi experiencia, uno de los momentos más significativos es ver cómo la comunidad entera se prepara para recibir a los visitantes. Nos capacitamos, nos organizamos y, en muchos casos, abrimos las puertas de nuestras casas para alojar a quienes no encuentran hospedaje. Lo hacemos con gusto, con ese espíritu de hospitalidad que define a Paracho.

La Feria de la Guitarra no es solo una celebración: es un espejo de nuestra historia, de nuestras luchas y transformaciones como comunidad. Es una fiesta viva, donde la tradición y la innovación se entrelazan. Invitamos a todos a vivirla, a sentirla y a ser parte de esta gran expresión de identidad purépecha.

¡Los esperamos con los brazos abiertos en Paracho, tierra que vibra y suena con orgullo!

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