La lucha contra el intervencionismo en América Latina

América Latina ha sido desde tiempos de la colonia una región asediada constantemente por las grandes potencias occidentales. Al ser un continente que concentra gran cantidad de riqueza en materias raras y recursos naturales, es también blanco de numerosos ataques estadounidenses y europeos que buscan doblegar a sus gobiernos y saquear dichos recursos. En ese sentido, es bien conocido que la divisa estadounidense, siendo la más poderosa del mundo, funge a su vez como arma geopolítica, mediante la cual los Estados Unidos han consolidado su proyecto unipolar como la primera potencia del mundo.

Uno de los ejemplos más controvertidos es el de Venezuela, un país que concentra las principales reservas de petróleo a nivel mundial y contiene, además, importantes recursos minerales como el oro, hierro, bauxita, carbón, gas natural y tierras raras. Esto ha resultado atractivo para el imperio de Estados Unidos, el cual, desde inicios del siglo XX ha mantenido un agravio constante en contra de este país caribeño al no conseguir un entreguismo absoluto por parte de gobernantes venezolanos. Situación contraria, Estados Unidos se ha encontrado con una oposición firme ante sus intentos extractivistas en Venezuela.

Desde el inicio de la Revolución Bolivariana con el acenso de Hugo Chávez al poder, los ataques políticos, mediáticos y económicos hacia este país se han intensificado por parte de las administraciones occidentales. Venezuela ha sido víctima desde entonces de la imposición de 1042 medidas coercitivas unilaterales, acompañadas de una vejación continua por parte de los grandes medios afines al imperio estadounidense, los cuales promueven la narrativa de que este país sudamericano sufre de falta de alimentos, medicamentos o condiciones mínimas de subsistencia por su gobierno, omitiendo descaradamente las sanciones económicas que han sumido a Venezuela en un genocidio ralentizado.

Lastimosamente, el destino de Venezuela no dista mucho del de otros países latinoamericanos, pues compartimos una tradición, historia, territorio y lucha social.

En este marco, México comparte también una batalla política contra el intervencionismo de Estados Unidos en su territorio. Para ello, esta potencia imperialista ha contado con el apoyo de administraciones neoliberales mexicanas que entregaron anteriormente una larga lista de empresas nacionales a intereses privados y dieron rienda suelta a extranjeros en el país.

Ahora, con la llegada de la Cuarta Transformación, se ha marcado una agenda soberanista, desde Andrés Manuel hasta Claudia Sheinbaum, que tiene por interés velar por el bienestar y la prosperidad compartida para el pueblo mexicano. Desde luego, no ha sido una tarea fácil, sino que se busca romper con toda una tradición política de entreguismo, desarrollando políticas en materia de economía, justicia y seguridad para virar los destinos del país hacia un horizonte socialmente más equitativo.

En ese sentido, el proyecto de la Red Ciudadana 4T se inscribe en la agenda soberanista de la Patria Grande Latinoamericana, soñada por el libertador Simón Bolívar. La Comisión de Jóvenes de este proyecto, comprometida con el hermanamiento latinoamericano, la soberanía de nuestro país y la lucha antiimperialista, acude el 24 y 25 de octubre de 2025 al Seminario del Proceso Bolivariano: constitución, economía y política, donde estuvieron presentes la Embajadora de Venezuela en México, Stella Lugo, así como los jóvenes Somer Rivas y Génesis Canelon, miembros de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela y líderes de la Escuela Internacional de Liderazgo de la Juventud Antonio José de Sucre.

Durante dicho encuentro, las juventudes de ambos países compartieron perspectivas y estrategias de lucha ante el embate del imperialismo occidental, promoviendo la solidaridad internacional entre naciones hermanas que buscan mejorar las condiciones de su pueblo. Desde ahí, se visualizó a una juventud venezolana comprometida con su proyecto revolucionario, una juventud que resiste con alegría y esperanza para su país, muy similar a nuestra juventud en México.

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