La Nueva Escuela Mexicana y el Plan Michoacán

El lamentable asesinato del Presidente Municipal de Uruapan Carlos Manzo, en manos de “Victor Manuel N”, un joven en edad de cursar el bachillerato, pone a la vista las profundas grietas del tejido social en Michoacán. Esta realidad lacerante, deriva de más de treinta años de política neoliberal y pone de manifiesto la ausencia de una ética humanista y del bien común.

Ante el lamentable acontecimiento, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, expuso de manera clara y contundente que “La paz no se construye con la fuerza; se construye con las personas, con las comunidades y con el trabajo cotidiano de quienes aman su tierra”, dejando claro que “la seguridad no se sostiene con guerras, sino con justicia, con desarrollo y con respeto a la vida”. Para esta transformación profunda del estado, la Nueva Escuela Mexicana, (NEM), deja de manifiesto que su concepción filosófica nos otorga el andamiaje necesario para la construcción del bien común y que no es únicamente un problema de presupuesto que nunca alcanza.

Tanto en el estado como en el país, encontramos que el mayor índice de deserción -hoy desafiliación escolar-, la encontramos entre la secundaria y el bachillerato, justo en el momento o edad donde un individuo se encuentra en la construcción del ser, volviéndolo uno de los momentos más críticos de la vida.

Aquí, como en el resto de la naturaleza, la adaptación es la habilidad de supervivencia y éxito, y justo aquí, entra la Nueva Escuela Mexicana, ¿Por qué la NEM? De manera general pudiéramos decir, porque representa un cambio profundo que lleva a la construcción de la conciencia crítica, con una visión humanista y comunitaria, que respeta la interculturalidad y la diversidad bajo un enfoque de cultura de paz y responsabilidad ciudadana.

A partir de este enfoque filosófico, la escuela se convierte en el epicentro de la comunidad, no solo en el lugar de clase, sino en el espacio seguro de esa, que a su vez funcionan como el andamiaje único para hacer llegar la estrategia nacional de Atención a las Causas, las Becas Benito Juárez, actividades culturales, Vida Saludable, acciones de salud mental y adicciones, esparcimiento y deporte.

Con esta política pública, la 4T implementa una estrategia real y contundente que hace frente al crimen organizado, que se ha aprovechado por años de la nada fácil adaptación de la burocracia y la política pública a la realidad imperante de nuestros tiempos. Ante esta dificultad de rápida adaptación y respuesta, la delincuencia organizada tomó por asalto el territorio, reclutando al instante con efectivo y falso estatus a los más vulnerables: las y los jóvenes entre 14 y 17 años de edad que en su gran mayoría están fuera del sistema educativo.

La formación del pensamiento crítico, se convierte así en punta de lanza en la atención a las Causas. La NEM contribuye de manera enriquecedora en la construcción del criterio y resiliencia de las y los menores desde edad temprana, pero sobre todo, y para el fin del Plan Michoacán, a las y los jóvenes entre 14 y 17 años, blindándolos del falso espejismo de la cultura del narco y otorgando herramientas que le permiten cuestionarse, analizar, tomar decisiones y construir un proyecto de vida.

La adaptabilidad, pertenencia e identidad en el territorio, se genera en la autonomía que la NEM otorga al magisterio, sustentada en el codiseño que se fundamenta en dos vías, en un primer momento, los contenidos obligatorios nacionales, establecidos en el programa sintético, y por otra parte el “Programa analítico” que es la construcción colegiada al interior de la escuela, desde el territorio considerando de primera mano el contexto del alumno y la comunidad. Con esto, se pone al centro como agente de cambio al docente, como catalizador del contexto de la comunidad así como del programa y la política pública, permitiendo con esto integrar la estrategia al contexto imperante en la comunidad.

Si bien el Plan Michoacán en su conjunto, atiende un reclamo social añejo y doloroso, resultado del periodo neoliberal; la Nueva Escuela Mexicana, nos da elementos de largo alcance y de profundo calado bajo un enfoque comunitario y humanista, que lleva de la mano el aprendizaje, la realidad local y la herramienta imperativa de análisis crítico que cuestiona y motiva a las y los jóvenes a generar sinergias transformadoras de su entorno.

Es de entenderse que para que la simbiosis entre el Plan Michoacán y la Nueva Escuela Mexicana, impacte de manera positiva y permanezca en el tiempo, no solo depende del recurso que se invierte en el territorio en un periodo determinado, sino de la construcción de una conciencia critica y humanista desde el territorio.

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