Amor con amor se paga: relación fraterna México-Cuba

Las lecciones de la historia son apabullantes y permiten tomar las coyunturas en sus justos términos. El papel de Cuba, cuando fue colonia del imperio español, sirvió de base desde la cual se invadió a los pueblos de América y más allá, destruyendo su vida y su cultura, mediante la opresión de millones de personas y el saqueo de sus recursos. Fue desde Cuba donde llegó el azote contra México, con las hordas de Cortés en una invasión perpetrada con la cruz y la espada.

Sólo la independencia de México y posteriormente la de Cuba permitió entrar a ambos pueblos en una relación de fraternidad sin interrupciones. México fue la casa abierta de uno de los mayores líderes de la Independencia de Cuba, José Martí. 

En el siglo XX, durante las constantes luchas del pueblo cubano frente a la nueva embestida colonizadora de EEUU, apoyado por traidores y dictadores cubanos a su servicio, los insurgentes cubanos tuvieron otra vez su casa solidaria en los años 30 y 50. En su lucha contra Gerardo Machado y Fulgencio Batista, en México vivieron y se prepararon líderes como Julio Antonio Mella, Fidel Castro, Raúl Castro y Ernesto Ché Guevara, entre otros. Es memorable la solidaridad activa que promovió el General Lázaro Cárdenas hacia los revolucionarios que lograron eliminar el absoluto control que ejercía EEUU sobre Cuba.

Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, se abrió un período especialmente importante para el proceso de transformaciones sociales que se vivieron en la segunda parte del siglo XX en la isla, México y América Latina; además, es innegable la influencia directa de la Revolución Cubana en los procesos de liberación nacional en diversos países coloniales de África, Angola, Namibia, El Congo, Etiopía, Argelia y la derrota del Apartheid en Sudáfrica. Lo cual, junto con la liberación de Nelson Mandela fueron hazañas en las que participaron los revolucionarios cubanos y su liderazgo encabezado por Fidel Castro.

Las consecuencias sociales y políticas del triunfo revolucionario cubano determinaron que EEUU ensayara en la década de los años sesenta nuevas formas de control  político, ideológico y económico a través de la llamada Alianza para el Progreso dirigida a evitar en América Latina la influencia del socialismo encabezado por la URSS y Cuba. Con el mismo propósito, el Vaticano auspició la Conferencia de la CELAM en Medellín, modificando en buena parte su alianza con los gobiernos dictatoriales, expresada claramente en su complicidad con el régimen nazi en la Segunda Guerra Mundial. 

En Medellín la Iglesia planteaba la preferencia por los pobres. Esto impulsó el amplio movimiento de la Teología de la Liberación, dando lugar a que diversos sacerdotes la practicaran hasta la lucha armada, como el caso de Camilo Torres en Colombia, y generando una militancia eclesiástica de izquierda en sacerdotes en varios países de la región. 

En México, durante la llamada guerra sucia de los gobiernos priístas (agudizada con la represión del Movimiento Estudiantil de 1968), múltiples organizaciones, movimientos de izquierda y líderes perseguidos encontraron refugio en Cuba. El gobierno cubano mantuvo respeto y trato institucional con los gobiernos priístas, no obstante, se facilió protección solidaria a cientos de activistas y grupos que la solicitaron. La hermandad histórica se hizo presente de pueblo a pueblo, demostrando que en la memoria de ambos existe una identificación y compromiso compartido en la lucha por la justicia social. 

Lo anterior documenta la conclusión que marca el presente y el futuro de ambos pueblos. La lucha antiimperialista que los unió para liberarse de España ha continuado frente a la necesidad de ambos pueblos de liberarse del imperialismo yanqui que insiste en prolongar su dominio económico, político e ideológico sobre el resto del mundo, mediante amenazas y sanciones respaldadas por la fuerza militar.

En el escenario actual, el bloqueo de EEUU contra Cuba, (condenado por la ONU y que lleva ya más de sesenta años) es también una acción de fuerza contra México al amenazarlo si apoya al pueblo de Cuba frente a  este intento de genocidio.

La coyuntura de extrema agresión creada por Trump es un peligroso tsunami; sin embargo, no podrá destruir los procesos tan arraigados de transformación como los que avanzan en ambos países: Cuba y México. Los une la Historia demostrando que amor con amor se paga.

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