¿Qué está pasando en Cuba?

Desde hace algunos meses, Cuba atraviesa una difícil situación producto de los continuos cortes de energía eléctrica. Apenas iniciaba el año 2026 y el presidente de los Estados Unidos, Donal Trump, firmó el 29 de enero una orden ejecutiva que imponía aranceles a cualquier país que vendiera o suministrara petróleo a Cuba, lo que arrecia la política de hostilidad de ese país hacia la isla. 

La reciente medida se suma a la lista de limitaciones que, producto del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos desde el año 1962, pesa sobre el pueblo de Cuba; este bloqueo energético tiene como finalidad generar molestia, cansancio y hartazgo en la sociedad cubana para provocar un estallido social. Esta política de doble rasero no nos es desconocida, ya que ha sido implementada fallidamente desde el triunfo de la revolución cubana el 1ro de enero de 1959. Sin embargo, a pesar del rotundo apoyo del pueblo de Cuba a su gobierno, estas medidas afectan el diario vivir de los cubanos y cubanas a quienes se les dificulta en sobremanera las actividades más esenciales. 

Desde hace más de 3 meses Cuba no ha podido importar petróleo. El país produce el 49 por ciento del crudo que necesita, el otro por ciento que necesita para cubrir su déficit debe comprarlo, pero en el contexto actual ello resulta imposible, esto ha llevado a que se tomen una serie de medidas que inciden directamente en el funcionamiento de la vida interna del país, entre las que destacan: 

  1. Restricción de la venta de combustible: Se restringe la venta de diésel y gasolina para priorizar servicios esenciales (salud, producción de alimentos).
  2. Reducción de Movilidad: Disminución drástica de los viajes entre provincias, afectando a autobuses y trenes.
  3. Ajustes Laborales y Educativos: La semana laboral se acorta de lunes a jueves; las universidades pasan a modalidades semipresenciales o a distancia.

Estas medidas que nos obligaron a tomar demuestran cómo actúan los que se erigen en representantes de la libertad y la democracia y no hacen más que asfixiar al valiente pueblo de Cuba, que es al único que le corresponde decidir su futuro, como de hecho lo hizo el 10 de abril de 2019 cuando se refrendó en la Constitución el carácter socialista de la Revolución Cubana.  

Cuba no tiene grandes recursos naturales y no constituye, como expresó el presidente estadounidense, “una amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos, pero Cuba es un símbolo, es ejemplo, es inspiración para los oprimidos, para los pobres de la tierra, para los que piensan que un mundo mejor es posible y eso es lo que no nos perdonan nuestro vecinos del norte, que hayamos optado por un modelo de desarrollo económico, político y social diferente, no nos perdonan que hayamos hecho una revolución socialista a escasas 90 millas de sus costas y que aún hoy con sus medidas genocidas, sigamos siendo ejemplo de resistencia para América Latina y el mundo.

Ante esta nueva y desproporcionada arremetida del imperialismo contra el pueblo de Cuba, nos fortalece mucho saber que no estamos solos, que la solidaridad con Cuba crece, se multiplica, germina en cada rincón del mundo y eso no lo puede detener, ni bloquear ningún imperio del mundo ¡Cuba Vencerá!

A los hermanos mexicanos que no nos han soltado de la mano en esta situación tan compleja y que no han renunciado a su decisión inquebrantable de no abandonarnos, nuestro agradecimiento infinito, tengan por seguro que siempre será recíproco. 

Patria o muerte, ¡venceremos!

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